Desde 2008, año del Death Magnetic, la maquinaria mercadotécnica de Metallica no ha parado ni un segundo, y el rodillo de amasar dólares sigue lubricado y funcionando. Ocho años que han dado para un EP con cuatro canciones inicialmente descartadas, la demo Out of Control Room que incluía el single Lords of Summer, numerosas giras (el World Magnetic Tour que duró tres años, The Big 4 of Thrash Metal junto a Megadeth, Slayer y Anthrax, la gira Metallica: By Request, en la que los espectadores votaban online las canciones que querían escuchar, el concierto en la base antártica de Carlini, o el festival Orion Music + More organizado por ellos mismos), el álbum con Lou Reed Lulú, la reunión con antiguos miembros y colegas en el concierto conmemorativo por el treinta aniversario de la banda (con Dave Mustaine tocando Phantom Lord), y productos audiovisuales como la película Metallica: Through the Never. No, durante estos años Metallica no ha perdido el tiempo, y podríamos decir que son un poco más millonarios de lo que ya eran en la época de Napster. Ahora presentan su nuevo álbum, Hardwired… to Self-Destruct (Blackened Recordings), y lejos queda aquella caricatura de sí mismos tras el circo mediático provocado por el Some Kind of Monster.

Metallica: Hardwired - Maldita Cultura Magazine


Tres meses antes de la salida del nuevo álbum se publicó el primero de los tres sencillos, Hardwired, al que siguieron Moth into Flame, y Atlas, Rise! Además, el día antes a su publicación se liberaron el resto de canciones a través del canal MetallicaTV en Youtube. Si algo aprendieron después del vergonzoso episodio de Napster fue a utilizar las redes para su beneficio, y un ejemplo es la publicación de la totalidad del disco antes de la fecha oficial. Pero no nos engañemos, porque nadie, ni siquiera los millonarios chicos de Metallica, da duros a cuatro pesetas. Si Youtube paga a sus usuarios más conocidos, los youtubers, por número de reproducciones, ¿cuánto no se habrán llegado a embolsar los ‘tallica boys publicando un disco completo, de gran expectación, a través de videoclips?

Ya puestos en faena, os diré que es complicado escribir una reseña de Metallica evitando la influencia que ejercen sus primeros trabajos, casi imposible. Y entiendo que a veces los árboles no nos dejan ver el bosque, y cometemos el error de caer una y otra vez en la comparación. Si bien Load es un disco lógico en aquella Metallica post Black Album, el hecho de que no sea un disco thrash metal nos impide a veces ver que se trasta de un buen álbum. Pero siendo una de las bandas más grandes e importantes de la industria de la música (por volumen), y ya que en todo caso esto va a dolerme más a mi que a ellos, pienso usar el Ride the Lightning como prisma para todo.

Hardwired… to Self-Destruct es un disco doble, de seis canciones cada uno, que sigue la senda ya (re)marcada por Death Magnetic, aunque evitando esa excesiva compresión del sonido que deslució su anterior trabajo. De manera general, Hardwired… consta de grandes temas, aunque en mi opinión peca de un excesivo relleno que alarga su duración más de lo necesario. Algo más difícil de detectar en sus primeros trabajos, pero frecuente a partir de 1991. Y eso dificulta la escucha de sus casi 80 minutos sin presionar el botón next. Aún así, como decía, hay grandes canciones, empezando por la que inicia y da título al disco, Hardwired.

Quizás no sea el summun del metal, pero me recuerda mucho al poderoso riff de Battery, brutal y rápido, dejando claras las intenciones de este nuevo trabajo a pesar del poco inspirado solo de Hammett. Atlas, Rise!, tercer sencillo publicado, es una para mí una de las mejores canciones que podemos encontrar, y junto a Moth into Flame (segundo sencillo) cierran un tercio del álbum casi perfecto. Y digo casi porque Now That We’re Dead, aunque es un gran tema, resulta un tanto largo.

El segundo tercio del álbum, que incluye las dos últimas canciones del primer disco y las dos primeras del segundo, se me hace más difícil de escuchar. Si Dream No More termina siendo plana y aburrida, por mucha referencia a Cthulhu que haya, Halo of Fire se queda corta por pretenciosa. Podríamos decir que es la canción épica del disco, semibalada con dos partes diferenciadas, una más armónica y otra más potente. Aunque el papel de Ulrich es notable, y el solo de Hammett aceptable, la parte vocal no me termina de convencer. Al inicio del segundo disco nos encontramos con Confussion y ManUNkind, para mi las peores canciones de este trabajo. Si en Confussion encontramos un riff interesante después de la intro, pero poco más…, en ManUNkind encontramos una intro interesante, pero poco más.

Here Comes Revenge es uno de los mejores temas de esta segunda parte, que cuenta, esta vez si, con un gran solo Hammett. Con Am I Savage? volvemos a las composiciones de relleno, aunque con un final atractivo, para dar paso a Murder One, siendo lo mejor de este tema y de su videoclip que estén dedicados al gran Lemmy Kilmister. Y llegamos así al final del álbum, edición deluxe aparte, con Spit out the Bone, donde, además de la canción, me gustaría resaltar su atractivo videoclip. Dirigido por Phil Mucci, director de género, el video sigue la letra para crear una distopía apocalípica de serie B, un mundo invadido por máquinas, y un Master of Puppets artificial que dirige a los hombres derrocados a dejar de respirar, a abandonar la carne y escupir los huesos. De nuevo un cierre agresivo, rápido, entre el thrash y el groove. Te acaban de tirar encima dos guitarras, un bajo, y una batería, incluyendo los dos bombos. ¿Sigues vivo? ¡Pues disfruta del temón!

En general, Hardwired to Self-Destruct es un gran trabajo. Metallica vuelve en buena forma, y el esfuerzo conjunto en la composición de Ulrich y Hetfield ha dado un buen resultado. Buenas noticias, teniendo en cuenta las más que previsibles barrigas agradecidas de ambos, con vidas que ya nada tienen que ver con aquellos chavales que abandonaron la pomposidad de Los Angeles para mudarse a la decadencia de San Francisco. Mientras uno está más interesado en el arte y la sofisticación, y el otro sale de caza y lleva una vida sureña que te llena de polvo las botas. Más allá, en Hardwired… vemos una satisfactoria recuperación de Ulrich a la batería, a pesar de haber perdido un poco más a Hammett, quien no hace mucho dijo haberse sentido excluido en labores compositivas. No sabemos si algo tuvo que ver la pérdida de su teléfono, donde guardaba sus creaciones. ¿De verdad alguien guarda una única copia de sus composiciones en un teléfono? Pocos días después de la salida del disco ya podíamos encontrar montones de reseñas, revisiones y críticas en numerosas webs de la red, cada una con opiniones propias y personales. Lo que a algunos nos parece escaso, a otros les parecerá sublime, y lo que otros alabamos, algunos desaprobarán. Habrá quien diga que Hardwire… es un gran disco de principio a fin, y habrá quien no lo soporte. Yo puedo decir que me he pegado un atracón de Hardwired… To Self-Destruct que me ha dejado satisfecho, pero ahora me voy a poner un ratito el Ride the Lighting