En plena burbuja festivalera, con eventos solapados prácticamente en cada fin de semana del verano y citas diseminadas por casi toda la península, la radiografía del festival veraniego nos ofrece resultados bien diferentes a los que se hubieran obtenido diez años atrás. De los festivales insignia del verano actual, pocos son los que han mantenido su cabecera durante más de diez años, muestra clara de la volatilidad del sector cultural y musical en particular. Con una temporada festivalera cada vez más dilatada -este año iniciada en marzo con el multitudinario Primavera Trompetera-, los festivales pueblan el verano en su totalidad así como parte del otoño y la primavera, extendiendo su influencia a citas invernales puntuales.


La tendencia hacia la masificación de los eventos, tanto en fechas como en aforos, se asocia con una inclinación cada vez menos disimulada hacia el aglutinamiento de diferentes tipos de públicos, en una evidente apuesta por la ampliación del target hasta el máximo. El iniciador primigenio de este modus operandi tan en boga actualmente fue Viña Rock, el veteranísimo de la parrilla y espejo en el que se miran muchos otros, que ya en su quinta edición presentaba cuatro escenarios en los que dividían al público interesado en punk-rock, heavy-metal, rap y músicas del mundo/mestizaje, con cabida para grupos tan dispares como Soziedad Alkoholika, Rosendo, Estopa, Barón Rojo, La Polla Records, Loquillo, Macaco, Ángeles del Infierno o Violadores del Verso. Esa edición que daba inicio al milenio sería el ejemplo a seguir del festival manchego hasta sobrepasar el vigésimo aniversario convertido en el principal referente peninsular de festival multidisciplinar en el que el rock y el punk, principal atracción en las ediciones primigenias, han perdido empuje frente a la rumba, el mestizaje e incluso el rap, como indican las últimas apariciones multitudinarias de La Raíz, La Pegatina o Kase.O.

Siguiendo la estela e influencia del Viña Rock han surgido numerosos eventos que, adoptando como suyas las políticas del festival de Villarrobledo, han intentado establecerse como citas ineludibles emulando así a su referente. Aprovechando la playa como un reclamo más de los eventos, Andalucía y sus casi mil kilómetros de costa se postulan como el hábitat festivalero perfecto, hecho que no han desperdiciado las organizaciones de AlRumbo, Weekend Beach, The Juerga’s Rock, Cabo de Plata -filial y hermano pequeño de Viña Rock- y del citado Primavera Trompetera para elegir su ubicación. A pesar de ser la región más prolífica en este tipo de festivales, el resto de la península -independientemente de su cercanía al litoral- no se libra de la presencia masiva de festivaleros en algún fin de semana de su verano, como sucede en Albacete –Alterna Festival-, Badajoz –GraniRock-, Ávila –Shikillo Festival-, Alicante –RaboLagartija-, Navarra –Hatortxu, que este año celebra su vigésima edición- o en la provincia portuguesa de Alentejo y su Festival do Sudoeste. A estos eventos actuales hay que sumarle otras propuestas que tuvieron su alcance pero se perdieron en la vorágine festivalera, como el EnVivo de Madrid, el Territorios sevillano o el Extremúsika.

En contraposición a la tendencia de mezclar estilos musicales, masificación de aforos y destinos vacacionales existe otro tipo de festivales que, sin renunciar en algunos casos a aforos gargantuescos, alumbran a su público con faros unidireccionales y hacen de la especialización en algún o algunos géneros musicales su principal virtud. En este extremo se encuentran festivales más que consolidados y propuestas emergentes que luchan por dejar huella centrando su actividad en la fidelización de los asistentes con la idea de que su nombre ya sea sinónimo de fiabilidad, algo necesario para una prolífica venta anticipada de tickets que asegure el futuro de cualquier festival. Con precios más elevados que los presentados por festivales orientados a público más generalizado, estos “Congresos Especializados” en algún género musical apuestan por afianzar el sentimiento comunitario que va más allá de la pura diversión para adentrarse en el territorio de las emociones compartidas por las mal llamadas tribus urbanas. Tanto por la importancia internacional de sus bandas como por su buena salud y longevidad, los principales exponentes de esta corriente festivalera son Resurrection Fest, que convierte Viveiro en capital estatal del metal, el hardcore y el punk desde 2006; el FIB de Benicàssim, con una apuesta por el pop que supera los veinte años; el Sónar, decano de la música electrónica estatal; y el Rototom Sunsplash, nacido el mismo año que el Sónar (1994) pero celebrado en España a partir de 2010. En esta tendencia la dispersión geográfica de los festivales es menos acusada debido a la necesidad de mayor población por la especificidad de los carteles, pero este hecho no impide que haya festivales especializados en diferentes puntos de la península como en Galicia con el citado Resu, Euskal Herria –BBK Live, Gasteiz Calling, y Azkena Rock-, Cataluña –Kalikenyo Rock, Primavera Sound, Be Prog, Rock Fest-, Andalucía –Festival de la Guitarra de Córdoba y Acordes del Rock-, Madrid -el recientemente mudado desde Bilbao Kriston Fest, la filial neonata del Download Festival, el desaparecido Sonisphere, Mad Cool– y otras regiones –Sonorama, Contempopranea, MareaRock, Iruña Rock, Tsunami Festival, Leyendas del Rock…-.


Cosecha de 2017

Dentro de la caterva actual de festivales y más allá de carteleras y lineups, lo que verdaderamente importa son los grupos y su música. Por ello, en Maldita Cultura hemos buceado en los carteles interminables para preparar nuestra agenda de actuaciones imperdibles en los festivales de este año. Esta es nuestra Cosecha del 2017, en la que respetando los grandes cabezas de cartel que visitarán nuestras tablas -System of a Down, Rammstein, Robe, Jamiroquai, RHCP, Aerosmith, Megadeth, The Offspring…-, hemos primado a bandas que no aparecen en el primer escalón de los carteles pero que atesoran calidad para ello. A pesar de ello, nos dejamos mucho y bueno en el tintero, véanse las visitas de Mastodon, Graveyard, Kadavar, Toots & The Maytals, Animals As Leaders, Steve n’ Seagulls, Pentagram o del dúo de ensueño formado por Tomatito y Michel Camilo como ejemplo.

Jardín de la Croix

Con presencia en varios festivales -Be Prog, Download, Tsunami y Primavera Sound- y un reciente sold out en la Sala Caracol que aún retumba en los oídos de los asistentes, los madrileños han celebrado su décimo aniversario de la mejor manera posible: regalando Circadia, su cuarto álbum, a todos los amantes de la buena música. Los habitantes de este jardín tan pintoresco son el puntal más afilado de la nueva hornada de bandas instrumentales gracias a una mezcla alquímica impecable de rock progresivo y math rock.

Toundra

Al igual que Jardín de la Croix y como elemento más ilustre del rock instrumental peninsular, Toundra aparecerá en el Tsunami Festival en su segundo concierto del año, tras el Sound Isidro, y lo hará acompañado de una orquesta en lo que espera que sea uno de los bolos del año. Tras unirse a El Niño de Elche en la singular formación Exquirla y lanzar su primer disco como tal, Para quienes aún viven, muchos esperaban un impasse en su carrera, pero el grupo madrileño no parece estar dispuesto a ello.

Soziedad Alkoholika

Hay poco que decir de los gasteiztarras que no se haya dicho ya y si hay algo claro es que Soziedad Alkoholika es una apisonadora sónica que te arrolla como pocas bandas nacionales tienen la capacidad de hacer. A base de trabajo y resistencia, Juan y los suyos son por pleno derecho la banda a tener en cuenta dentro de los sonidos tralleros de la península. Valorados a partes iguales por público y crítica, S.A. son el emblema del panorama estatal gracias a una carrera impoluta repleta de temazos a base de thrash, hardcore, metal y punk como los recogidos en su último disco, Sistema Antisocial, que presentarán sobre las tablas de Viña Rock, Resurrection Fest, Rock Fest de Barcelona o Hatortxu Rock.

Cosecha de 2017 Juan Soziedad Alkoholika Viña Rock - Maldita Cultura Magazine
Brujería

El machete de Juan Brujo retorna a la península en 2017 tras pasar por numerosas ciudades de la misma en el diciembre pasado: Madrid, Lisboa, Barcelona, Oporto, Murcia, A Coruña… Y lo hace para traernos de nuevo, esta vez al Download Madrid, a la Santísima Trinidad que ha hecho grande a su grindcore tex-mex: satanismo, narcotráfico y vida fronteriza. Brujería es mucho más que un grupo y además de ser sinónimo de grindcore en español, es o ha sido hábitat secundario de grandes del rock-metal como Dino Cazares (Fear Factory), Jeff Walker (Carcass), Shane Embury (Napalm Death), Billy Gould (Faith No More), Jello Biafra (Dead Kennedys), Tony Campos (Soulfly, Static-X) o Jesse Pintado (Terrorizer, Lock Up). La banda de Juan Brujo aterriza para presentar su nuevo disco y con mucha tralla que repartir a su nuevo enemigo acérrimo: Donald Trump, al que le dedican un delicado “Fuck You Puto”.

Vita Imana

El M4l ha llegado. Esa es la consigna con la que Vita Imana han conseguido financiar su cuarto disco a través de un crowdfunding en el que han pulverizado sus previsiones iniciales. Y es que si de algo puede vanagloriarse el sexteto madrileño es de tener una legión de metalheads dispuestos a partirse la cara en cada uno de los circle pits y walls of deaths instalados en sus brutales directos -este año pasarán por Viña Rock, Resurrection Fest y Acordes del Rock entre otros-, consecuencia inevitable de contar en sus filas con uno de los frontmans más entregados y enérgicos del panorama, Javier Cardoso.

 Cosecha de 2017 Vita Imana Viña Rock - Maldita Cultura Magazine
 King’s X

Quizás una de las bandas más infravaloradas de la historia de la música, King’s X pasará por el Azkena para deleitar a sus fans con su amalgama de metal progresivo, funk, rock y soul. Considerados por muchos uno de los mejores grupos que jamás ha pisado un escenario, el power trío formado por Doug Pinnick, Ty Tabor y Jerry Gaskill ha sobrevivido a acusaciones de ser una banda cristiana y al repudio de la misma iglesia cristiana por la homosexualidad de su cantante. El virtuosismo de los texanos -de manifiesto en este Moanjam– está fuera de toda duda  y será sin duda uno de los grandes atractivos del festival euskaldun.

King Gizzard & The Lizard Wizard

Los de Melbourne son una máquina engrasada de producir música capaz de lanzar dos EPs y ocho LPs desde su formación en 2010. Cargado de sonidos setenteros en los que predomina el rock psicodélico, “El Rey Molleja” ha ido incorporando múltiples planos en forma de rock progresivo, soul, heavy o garage a unas composiciones ya de por sí lisérgicas. Recorrer su discografía es todo un viaje astral. Si eres un afortunado poseedor de entrada para el Primavera Sound de este año, el demoledor directo de King Gizzard no puede falta en tu planning festivalero.

Acid Mess

Como cierre de la trilogía instrumental patria del Tsunami, Acid Mess cierra una apuesta segura pero poco vista en los festivales patrios. Miembros honorarios de la ecléctica y sorprendente familia de Nooirax Producciones, los asturianos jugarán en casa para acercar la psicodelia y la experimentación de los años setenta alas tablas de un festival de verano.

 Todos Tus Muertos (Sonrías Baixas, Rabolagartija)

Como no solo de rock y metal vive el hombre, la fusión musical entre el punk visceral y la conciencia rastafari hacen de Todos Tus Muertos uno de los principales atractivos de este verano. Tras siete años alejados de los escenarios por la muerte del guitarrista Horacio Villafañe, la vuelta de su cantante original Fidel Nadal supone la oportunidad de ver a la formación argentina con sus dos cantantes tras diecisiete años de separación. Coincidiendo con la vuelta de otros ilustres gauchos como Los Fabulosos Cadillacs, los de Buenos Aires pasearán su Dignidad por los festivales Sonrías Baixas y RaboLagartija.

Desakato

Para terminar, uno de los grupos más en forma del panorama estatal y principal animador de la escena festivalera de este 2017. Desakato descargará su tormenta asturiana sobre los escenarios de Viña Rock, The Juergas Rock, Shikillo, Iruña Rock, Vintoro, GraniRock, Alterna, Kalikenyo, Cabo de Plata, Tsunami Xixón y MareaRock, por citar solo algunos. Esta avalancha de conciertos festivaleros no es casualidad y suponen la confirmación explícita de la irrupción de Desakato como elemento principal en los conciertos de la península, algo que se venía vislumbrando en los últimos años. Con cinco discos a sus espaldas, la promesa es una realidad consumada a base de temazos como Cada Vez, La Tormenta, Cuando salga el Sol u Octubres rotos.

 

Cosecha de 2017 Desakato Viña Rock - Maldita Cultura Magazine