Sin dejar de lado la eclosión del grunge y con el permiso de Rage Against the Machine, la década de los noventa tuvo un nombre propio envuelto en llamas: Pantera. Tras el disco negro de Metallica, símbolo de la rendición del thrash, la banda texana tomó el testigo del sonido del Bay Area y subió un peldaño más en la evolución del metal. Afinaciones pesadas y ritmos oscuros grabados a fuego se fundieron con su innegable herencia sureña para ser el principal estandarte de un nuevo subgénero, el groove metal.

Pantego = Pantera

Todo comenzó en Pantego, ciudad de Texas en la cual Jerry Abbott tenía un estudio de grabación por el que pasaron numerosos artistas country y blues. Jerry Abbott tuvo dos hijos, Vincent Paul y Darrell Lance, que mamaron la música que se escuchaba en su estudio pero que se encaminaron pronto hacia sonidos más heavys uniéndose a la Kiss Army cuando aún eran unos niños. Así comenzaron a tocar batería y guitarra respectivamente, influenciados por sus ídolos: Ace Frehley, Peter Criss, Bill Ward, Eddie Van Halen o David Lee Roth -del cual Darrell tomó el apodo por el que se le conocería en sus inicios, Diamond-.

Y todo comenzó en Pantego, ciudad de la cual tomaron el nombre que los haría famosos: Pantera, y en la cual grabaron sus cuatro primeros discos. Estos, en los que predominaba el sonido glam, no son considerados a efectos como álbumes del grupo por la diferencia existente con el sonido que vendría despúes, el auténtico sonido Pantera.

Todo comenzó gracias al lanzamiento de varios discos de thrash metal que revolucionaron el panorama musical de aquel entonces y que influenciaron a los cuatro componentes de Pantera: los hermanos Abbott, el bajista Rex Brown y el cantante Philip H. Anselmo, cuya entrada en el grupo supuso un punto de inflexión para el mismo. La esencia del Master of puppets de Metallica y del Reign in blood de Slayer, entre otros, es patente en el sonido que vendría a desarrollar la banda con la llegada de la década de los noventa, en la que sustituirían a sus mentores en el campo de los sonidos duros. Y en ellos nos vamos a sumergir a través de los temás menos reconocidos y reconocibles de la excelsa discografía del grupo sureño.

Cowboys from hell (1990)

En su álbum ‘debut’ aún quedan algunos reflejos de purpurina de su pasado glam, apreciables principalmente en la tarea vocal de Phil Anselmo, en una línea más propia del heavy metal con predominancia de los agudos. El riff inicial de su primer tema, Cowboys from hell, da la bienvenida al disco, a la década y a un sonido contundente e innovador que les abrió las puertas para ser una de las primeras bandas en tocar en la Moscú post-soviética. La trashera Primal concrete sledge, Psycho holiday y, sobre todo, la inigualable balada Cemetery gates convierten a este álbum es un imprescindible para cualquier amante del metal.

Arpegios acústicos desplazados por un riff denso y pegajoso sobre el que camina la voz de Anselmo, seca y adornada por dobleces agudas, y con una lucha encarnizada entre las guitarras limpias y los punteos más metálicos en el interludio, ¿seremos capaces de sobrevivir a The sleep?

Medicine man es una pequeña muestra de todo lo que Cowboys from hell nos ofrece: riffs martilleantes y repetitivos, susurros y voces oscuras mezcladas con destellos del heavy más ochentero, guitarras llevadas un poco más allá de lo conocido y punteos al más puro estilo Darrell. Ni más ni menos.

Vulgar display of power (1992)

Pantera Vulgar Display of Power - Maldita Cultura MagazineEl título y la portada de este disco lo ilustran hasta sus últimas consecuencias. Un auténtico puñetazo en la cara del público, una demostración nada vulgar del poder de los texanos, que con este disco se consolidaron en la escena y comenzaron a forjar su leyenda. Mouth for war, A new level, Fucking hostileWalk y su inconfundible y pesadísimo riff, o la balada This love se convirtieron al instante en clásicos de la banda. La voz rota de Anselmo y una base rítmica aplastante, en la que destaca un bombo seco y áspero, nos muestran la evolución del grupo hacia un sonido inaudito en la época. Una transición materializada en el abandono del sobrenombre Diamond por parte del guitarrista para tomar el apodo por el que se le conocería mundialmente: Dimebag Darrell.

En un disco en el que solo caben temazos, las canciones menos reconocidas del mismo no iban a ser menos. Y Live in a hole, como buen ejemplo de ello, no tiene nada que envidiar a los himnos más famosos de la banda. Su inicio cortante y el uso del talk-box le dan una personalidad única dentro de la discografía de Pantera, y el punteo crudo sobre la base rítmica batería-bajo -uno de los sellos de la banda- pone los pelos de punta a cualquiera. Mi miedo se aferra, moriré solo…

Dentro de una B.S.O. de antología como la de El día de la bestia destaca la brutalidad de By demons be driven, donde las voces demoníacas y los gritos desgarradores de Anselmo se conjuran con un riff seco y pegadizo para guiarnos camino al infierno, en donde seremos utilizados por los demonios que lo habitan. Rabia hecha canción directa a tu materia gris.

Far beyond driven (1994)

Y si Vulgar display of power supone un buen puñetazo in your face, la portada de su siguiente disco -o su segunda versión, ya que la primera fue censurada– avisa al oyente de que lo que le espera es literalmente un taladro en el cerebro. La primera broca de los sureños es Strength beyond strength, un auténtico cañonazo que muestra que el estilo brutal de Pantera seguía en constante evolución. En esa búsqueda de sonidos cada vez más duros, Dimebag Darrell, principal compositor de la banda, apostó por una afinación más grave, un uso más acusado del whammy –Becoming– y riffs aún más pesados si cabe –5 minutes alone– para seguir manufacturando temazos al más puro estilo Pantera –I’m broken-.

Pantera Far Beyond Driven - Maldita Cultura Magazine

Hablar de Pantera es hablar de riffs inolvidables que forman parte de la historia del metal y un ejemplo destacable de estos es el que da inicio y acompaña al estribillo de Shedding skin. Un tema imprescindible dentro de su discografía que te deja sin aliento y se empeña en arrancarte la piel con sus armas de siempre: toneladas de distorsión y baterías aplastantes.

The great southern trendkill (1996)

Tras el éxito de los tres últimos discos, el grupo comenzó a distanciarse debido a los problemas de Phil Anselmo con las drogas, derivados de su necesidad de calmar el dolor de una enfermedad discal y seguir pareciendo “ese Superman que los medios decían que era“. Esa adicción pudo haber acabado en tragedia ya que el frontman de Pantera sufrió una sobredosis tras un concierto de la gira de presentación de este disco, en el que son apreciables los problemas tanto de la banda como de su cantante –Suicide Note Pt. I y II-.

Considerado por muchos su peor disco y el inicio de su declive, deja una sensación de oscuridad, con canciones que se impregnan como polvo de su Texas natal –War nerve o Drag the waters-,  en el que no dejan atrás su brutalidad habitual –The great southern trendkill-. Al margen de juicios personales, este disco contiene una verdadera obra maestra: Floods, una balada sobre una inundación diluviana en la que Dimebag se luce mientras cae la lluvia con un solo y un outro sencillamente memorables.

10’s es una canción peculiar dentro de la creación musical de Pantera. Con un sonido más melancólico que brutal, reflejo de los momentos lúgubres que atravesaba el grupo, este tema indaga en las profundidades de la adicción a las drogas de Anselmo y es capaz de deslizarte hasta la misma sensación angustiosa del enfermo.

Reinventing the steel (2000)

Y cuando los rumores de ruptura inminente atenazaban al grupo, Pantera lanzó el que sería el último disco de su impecable trayectoria y con él llegaron más allá del metal para ‘reinventar el acero’. Hay discos más graves, más rápidos y más chillones en la historia del metal, pero Reinventing the steel le hace justicia como ninguno al término heavy. El sonido de Pantera elevado a su enésima potencia, la última vuelta de tuerca de un grupo con “una química alquimística casi supernatural, no de este mundo”, acero reinventado después de la caída del thrash metal… El potente flanger del inicio de Hellbound; el mundo en el que ‘solo confías en el whisky, la hierba y Black Sabbath’ de Goddamn electric; y el himno Revolution is my name alumbran el acero con llamas e iluminan el camino de los fieles al metal.

Yesterday don’t mean shit es un buen ejemplo del íncreible sonido del último disco de Pantera. Un tema que lo tiene todo y que supone todo un alarde de las capacidades de los texanos, un legítimo abuso de poder metálico. Sin tregua, sin palabras… ‘Welcome to the death of a century’.

Y todo lo que comenzó en Pantego terminó en Columbus, Ohio. Un año después de una separación no cerrada del todo, Dimebag moría tiroteado por un fanático mientras tocaba con su nuevo grupo, Damageplan. Y con él, el alma del grupo, murió Pantera. A pesar de los rumores incensantes de una posible reunión con Zakk Wylde, gran amigo de Dimebag y con un estilo similar a la guitarra, Vinnie Paul, su hermano, lo tiene claro: “Sin Dimebag no hay Pantera”.

Pantera - Maldita Cultura Magazine

Imágenes: Pantera.com / Philanselmo.com

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