El Teatre Lliure arranca su temporada con el forum de debate artístico social Dones Lliures. La propuesta contará con cuatro sesiones, del 9 al 13 de Enero, de debate y proyecciones entorno a temáticas sociopolitícas y el papel de la mujer. Además los días 17,18,19 y 20 de Enero tendrá lugar el espectáculo  Clàssics Degenerats en el que obras clásicas pasan por el prisma de distintas directoras de teatro. En su primera jornada de debate se ha trazado una reflexión en torno a la censura a través de la proyección de Pussy Riot: Una plegaria punk y el testimonio de las imputadas en la procesión del Santo Coño Insumiso.

“Las Pussy Riot fueron una piedra en un estanque”. En la pantalla del espacio lliure, una pequeña salahoguera de paredes rojas, retumba el documental de Pussy Riot: Una plegaria punk. El que habla, el padre de Nadya Tolokonnikova, líder de las Pussy Riot hace referencia a esos círculos concéntricos que surgen en el agua cuando uno tira una piedra al centro de un estanque y se expanden. El estanque, la Rusia que en 2012 había vuelto a reelegir a Putin como primer ministro del país. Una Rusia en que la Iglesia Ortodoxa y el Estado representaban la misma fuerza. La piedra, una performance en el símbolo de la unión de estos poderes, la Catedral de Cristo Salvador en Moscú, que se saldó con tres encarceladas y el descrédito internacional de la justicia rusa. Sin embargo, esta expansión política e internacional no es nada comparable con la onda expansiva de inspiración que supuso el caso Pussy Riot para el feminismo y las resistencias políticas culturales. Las Pussy Riot fueron el punto cero al que siguieron muchos círculos concéntricos en el agua: acciones culturales, nuevos grupos de punk, surgimiento de grupos feministas y la toma de conciencia de muchas mujeres de que cualquiera podríamos habernos encontrado en esa situación. Por ello fueron castigadas, porque su fuerza expansiva era temida y debía estar seguida de un castigo ejemplarizante para evitar la propagación.

Hay piedras que se tiran en estanques más cercanos. El foco del Teatre Lliure apunta sobre la figura de cartón piedra que en situaciones tan distintas hemos visto las feministas andaluzas: bajo la higuera de una casa okupada, en el carro de la compra en una plaza pública, sobre los brazos de alguna compañera pero nunca como hoy. Bajo las luces de este foco, el coño parece encontrarse en un interrogatorio y servir, tras novecientos kilómetros de  travesía desde Sevilla a Barcelona (el viaje más largo que habrá hecho este tótem del feminismo), como un homenaje a las resistencias del sur. Antonia Avalos se santigua ante la figura, toma asiento junto a su compañera Rocío Ballesta. Se toman la mano antes de comenzar la conversación con la periodista Anna Pérez Pallés y, a pesar de que no es la primera vez que van a hablar en un acto público, conservan el nerviosismo de quien no se siente protagonista, de quién aún no sabe qué hace ahí a pesar de los casi cinco años de proceso judicial. El primero de mayo de 2014, Antonia y Rocío no se conocían pero ambas formaron parte de la comitiva de la procesión del Santo Coño Insumiso, performance que acompañaba a la huelga general de trabajadores desde el bloque feminista, una manifestación que acabó sin incidentes. Sin embargo, dos semanas después se enteraron de que se había abierto una investigación a raíz de la denuncia de la Asociación de Abogados Cristianos y que ambas estaban imputadas. “Yo me enteré por un amigo”, comenta Rocío Ballesta, “nos identificaron a través de ficheros policiales”. Antonia Avalos añade que “eligieron a tres perfiles de mujeres distintas por sus trayectorias, no porque hubiese una investigación certera”. Antonia Avalos había participado muy activamente en la lucha contra la ley del aborto de Gallardón, era muy conocida en los círculos feministas y su posición de mujer migrante la ponía en el centro de la diana. Rocío Ballesta no se quedaba atrás en su trayectoria de militante anarquista y feminista y la tercera imputada formaba parte del movimiento estudiantil. Si la represión debía caer sobre alguien, nada mejor que estos perfiles que podrían servir de ejemplo para el resto del movimiento feminista.

“La denuncia nos metía los cargos de incitación al odio y a la violencia, el delito comodín utilizado en cuestiones represivas porque es el único que puede conllevar cárcel”, comenta Ballesta. A esos cargos se añadieron la ofensa a los sentimientos religiosos y el curioso cargo de escarnio del dogma de la virginidad de María. En el código penal español existen cinco artículos que protegen los sentimientos religiosos, artículos que jugarán a favor de la acusación cuando se realice el juicio el próximo tres de Octubre de 2019. “Nuestra acción fue sancionada porque cuestiona la base misma del patriarcado, porque desmonta el símbolo de santa, de virgen, es decir nos apropiamos de nuestro propio coño como acto de soberanía. Eso es lo que no nos van a perdonar y por ello nos censuran, y esto es así tanto en nuestra sociedad como en la sociedad de Putin”, declara Antonia Avalos.

Rocío Ballesta deconstruye la apropiación de iconografía de la Semana Santa por parte del movimiento deconstruyendo los mitos que se crean de Despeñaperros para arriba en torno a la cultura católica del sur. “Al contrario de lo que se puede pensar, el pueblo sale a tomar la calle en Semana Santa más allá del sentimiento religioso. En Andalucía la religión es muy totémica. En este momento de gentrificación y turistificación, la población local se encuentra unida a sus barrios por el cordón umbilical de las hermandades“.

Fotografía por Aurora Revólver

La procesión del Santo Coño Insumiso fue consecuencia de esos círculos concéntricos. La procesión de Sevilla es heredera de otras procesiones similares, como el coño tallado en madera de las mujeres del sindicato CGT y la procesión en Málaga de una figura igual en marzo de 2014. A su vez también ha sido piedra que ha generado círculos concéntricos de acción que le ha llevado a ser uno de los símbolos del feminismo andaluz actual.

Rocío Ballesta cierra el debate hablando del estanque. A una hora antes del inicio de este debate, a novecientos kilómetros, en su casa, PP, Ciudadanos y Vox cerraban un pacto para que la ultraderecha gobierne en Andalucía. Ballesta llama a la participación del movimiento feminista nacional en las manifestaciones en contra de la ultraderecha en Andalucía. “Hoy somos las mujeres andaluzas pero mañana podemos ser todas”, añade Rocío. El estanque se presenta impenetrable pero debe servir de impulso para que nuestras piedras sean más certeras y nuestros círculos concéntricos lleguen aún más lejos.