Fue emocionante. Hacía meses que me llamaba ‘musa’. Durante horas y horas me pedía que me sentara aquí o me tumbase allá. Ponte esto, quítate esto otro. Estamos en Florencia, le decía yo, en Burdeos, en Nueva York… ¿Por qué no esa calle, aquel edificio, esta escultura? Nada como tú; contestaba eternamente. Tú eres mi musa.

Yokofakun Maldita Cultura Magazine


A veces interpuse entre su objetivo y mi rostro el plano arrugado del metro, el libro que entonces leía, la taza de café que me estaba tomando. Pero lo hice siempre a sabiendas de que él jamás me tiraba una única fotografía; después pulsaba el botón dos o tres veces más y en alguna de esas captaba siempre la mejor de mis sonrisas, mi mirada más inquietante.

Fue emocionante hasta que, tal como Juan Forn en el oficio de escribir, mi creador aprendió rápido que también en el oficio de fotografiar “más útil que tener una musa es haberla perdido”. Y comenzó a enfocar esa calle, aquel edificio, esta escultura… Y mis retratos quedaron de ese modo para siempre estancados en carpetas sin nombres dentro de su ordenador; a la deriva afuera de su ordenador en no sé qué ni cuántas redes sociales.

Sin embargo, ya se sabe: a menudo el destino es caprichoso. La pérdida intencionada de mis fotografías en Internet provocó que otro que navegaba por esos mismos lares me rescatara del extravío para convertirme, por un día, en su musa. Aunque han pasado unos años desde que mi fotógrafo descubriera el dibujo –fue él quien lo encontró porque el destino a veces también es retorcido-, aún hoy es emocionante verme concebida a lápiz, portaminas de dos milímetros y rotulador.

Yokofakun, el lado exitoso

De este otro creador mío no sé apenas nada y lo que sé me resulta asombroso, incluso extravagante: Pierre Lindenbaum es un reputado bioinformático en L’Institut du Thorax de L’Université de Nantes, un experimentado y frecuentado tutor de programación Java a través de su web personal, y un artista desconocido con un único y ambicioso propósito: Un dibujo al día.

En todas sus facetas, Pierre Lindenbaum se hace llamar Yokofakun, algo así como “lado exitoso”. Que me conste, hasta el pasado 11 de agosto, su proyecto artístico suma 1.297 dibujos, lo que se traduce en tres años y pico realizando una ilustración cada día. Lo más original del asunto es que (excepto en diez dibujos) se repite una idéntica circunstancia: las líneas y sombras forman la imagen de una mujer que antes ya había sido inmortalizada en una fotografía que navega libremente por Internet.

Aunque te hayas esforzado para evitarlo, ya te digo yo que naufragaste en la red hace tiempo. Consuélate. Si eres mujer, quizás hoy descubras que Yokofakun te rescató y transformó tu fotografía extraviada en una obra de arte.

También puedes seguir a Pierre Lindenbaum en Flickr, Pinterest, Deviantart y Twitter.


Pincha sobre las imágenes para verlas a pantalla completa.