Me gusta la fotografía. Disfruto enormemente el discurrir de las imágenes de una galería. Ya sea de rascacielos o de sitios abandonados, de geometrías indefinidas, de desnudos, de paisajes, de panorámicas urbanas… Muchos de los artistas que me deslumbran no son famosos para el público general, son Tesoros ocultos en Flickr/500px. Me gusta la fotografía y me encanta observar las imágenes de este mago peregrino llamado Tristan Quevilly.


Como siempre, al final de esta valiosa entrevista os dejamos una pequeña muestra del trabajo fotográfico de este excepcional artista.

Procedencia

Soy de la punta del oeste de Francia, de una región que se llama Bretaña, más concretamente de Finisterre, donde vive mi familia. Es una tierra rodeada en buena parte de mar. Será por ello por lo que reinan los viajeros en esta región. ¡Aunque seguramente influya también la lluvia!

¿Amateur o profesional?

Hoy puedo decir que me encuentro entre ambos conceptos. Es decir, mi sueño es ser profesional; pero no recibo nada de plata con la fotografía, por lo que tengo que comprar mi material fotográfico con el dinero que gano trabajando. Trabajo para una agencia de turismo sostenible en Colombia, Aventure Colombia. Sí que es cierto que la fotografía me ayudó a conseguir este puesto.

Como no tengo dinero para hacer tantos viajes como me gustaría, siempre procuro trabajar en los países que deseo visitar. Así, tengo más tiempo para conocerlos profundamente y para fotografiarlos. En este momento, por lo tanto, mi trabajo está absolutamente mezclado con mis pasiones. Mi jefe es también un apasionado de las culturas locales y del arte visual; he tenido la suerte de acompañarle para desarrollar unos reportajes en video de los cuales soy encargado de fotografía.

Además, mi trabajo me da la oportunidad de viajar por todo el país acompañando a grupos. En estos tours, en los que ejerzo de guía, apenas tengo tiempo para fotografiar como quiero y durante las horas que me gustaría, pero el trabajo está muy bien. A veces incluso me toca montar nuevos planes y rutas en zonas desconocidas, y eso me encanta. No ganarme la vida con la fotografía por ahora no es ningún problema: ¡Lo más importante para mí es viajar y conocer gente!

¿Cómo y cuándo te iniciaste en el mundo de la fotografía?

¡Uf! Yo siempre viajé. Cuando cumplí 18 años viajé por toda Europa y me recorrí España, recuerdo que me encantó. Como tenía poca plata, viajaba a dedo y dormía en las playas o en los parques. Después, empecé a trabajar para un tour como operador, lo que me permitió conocer nuevos países cada seis meses. De este modo, ahorré un dinero para cumplir un sueño: dar la vuelta a América Latina. Tras hacer una temporada en Cuba, inicié mi viaje por México, acompañado solo de lo básico y de una vieja cámara barata con rollos negativos. Estuve en los lugares más hermosos de Latinoamérica, pero de todo eso, no me quedó casi nada, apenas una foto por semana.

Un día, cuando estaba en Costa Rica, llegó una amiga de Francia y me trajo un regalo de mi familia: una cámara digital de cinco megapíxeles, acompañada de un libro de National Geografic sobre fotografía de viaje. Allí empezó la vaina. Por fin podía tomar miles de fotos sin preocuparme del presupuesto. Entonces, continué mi viaje jugando todo el tiempo con mi nueva máquina. Recorrí Panamá, Colombia, Venezuela y Brasil, donde me quedé dos años.

Después de algo más de tres años, volví a Francia para trabajar de nuevo con estos tours operadores, lo que me permitió viajar por todos lados durante seis años más. Con este trabajo, estaba siempre fuera con los clientes, haciendo guianzas, trekking, visitas de pueblo, etc. Recuerdo que utilizaba mi cámara todos los días, pero aún sin conocimientos, solo por instinto.

En 2010, conocí Senegal y un libro de David Duchemin sobre el software de revelado Lightroom. Así descubrí el mundo de la edición y empecé poco a poco a involucrarme más seriamente en la fotografía. Desde entonces, mis ganas de aprender no han dejado de crecer: cuanto más tiempo pasa, más tiempo dedico al estudio.

Me hice con una cámara y dos lentes profesionales hace tres años. Me arruiné un poco, fue una gran inversión hecha de una vez. Pero pensé: no hay más tiempo que perder, es ahora el momento, ya que estoy haciendo viajes maravillosos.

Siempre me asustó la rutina, el hábito, y nunca he acumulado muchas pertenencias. Todo lo que tengo cabe en dos maletas. He elegido una vida de descubrimientos y experiencias, y la foto es los más precioso que me puede quedar de dicha vida.

¿Un fotógrafo de referencia?

Como la filosofía de Maldita Cultura es la de apoyar a talentos ocultos, les hablaré de un gran amigo de infancia y gran artista: Benjamin Deroche. Lo admiro porque, con su creatividad y su talento, logró trabajar con las más grandes galerías de París sin pasar por ninguna red social. Además de ser un gran fotógrafo, el pensamiento que acompaña a sus obras revelan una sensibilidad e inteligencia fuera de lo común. Si ustedes hablan francés, vale la pena escucharlo en sus entrevistas de radio o leer sus artículos.

¿Qué perfil de 500px/Flickr recomiendas?

No sé si es una impresión, pero me parece que últimamente hay una explosión de talentos en estas redes. Siempre me pregunto: ¿Cómo puede ser que haya tantos talentos? Y, ¿¡dónde aprendieron todo eso!? Como son bastantes, creo que lo mejor es esquematizar:

  • Paisaje: a los que más aprecio son a las estrellas que se ven en los populares de 500px. Sé que no puedo nombrarlos a todos, pero entre otros están Ted Gore, Erin Babnik, Daniel Kordan, Max Rive y el maestro español Javier de la Torre. Son de lo más fino en términos de expresión y edición.
  • Arquitectura: me encanta el estilo oscuro de Joel Tjintelaar y Yoshihiko Wada.
  • Retrato: Jerry Ghionis, Morris Fayman, Joachim Bergauer, Lisa Holloway y Jake Olson Studios.
  • También me gustan mucho los colectivos Traperture, Symetrical Monsters y Fatal Frames que se encuentran en Instagram. Me encanta el “mood” bien pesado.
  • Fuera de las redes sociales y de la fotografía en sí, tengo que destacar a Stéphanie Ledoux, con quien viajé hace poco. Se podría decir de ella que, con sus talentosos retratos dibujados, practica fotografía manual. Stéphanie visita las poblaciones más retiradas del mundo y les hace unos dibujos maravillosos. Me encantó el clima que ella crea con sus modelos. Les aconsejo visitar su blog.
  • Y, para terminar, no puedo pasar por alto a quien me empujó a viajar, Sebastiaõ Salgado, al que sitúo en la cima de mis fotógrafos de referencia. Estamos en la era de la imagen, en un momento en el que la gente consume demasiadas fotografías por las redes sociales sin valorar el aporte de las mismas. Con Sebastiaõ Salgado, sin embargo, de verdad vale la pena sentarse y tomarse un tiempo para mirar o, mejor dicho, admirar sus fotos. También por su trabajo me decidí a invertir en más material fotográfico.

¿Con qué equipo trabajas?                                      

El primer lente que cambió mi vida fue el 50mm 1.8  de Canon. Con este empecé a sumergirme en el mundo creativo, ya que concede mucho más carácter a las fotos. Es súper barato y permite obtener resultados profesionales. Siempre lo aconsejo a quien quiere llevar su fotografía a otro nivel.

Tengo un 5D Mark III, y utilizo el 70-200mm 2.8 L II de Canon para los retratos, el 24-70mm 2.8 de Canon para los paisajes, y el súper gran ángulo 14mm 2.8 de Samyang para arquitectura y fotografía de estrellas.

El 70-200 es una auténtica maravilla para los retratos. Es cierto que con él la mochila pesa, pero es un monstruo de la calidad… Para utilizarlo a su máximo potencial, me alejo mucho de la gente y “zoomo” a 200mm con el lente bien abierto (f3.5 generalmente). Así, produce un bokeh excepcional, y permite tener mucha proximidad con la gente sin que esta se sienta invadida. Eso es algo esencial para que la escena sea natural. También enfoca ultra rápidamente y con mucha precisión. Pero cuidado, porque a 2.8 hay que apuntar bien a los ojos.

El 24-70mm 2.8L también tiene una calidad increíble, un vidrio bien pesado que enfoca velozmente. Lo utilizo para retrato ambiental, paisajes y también para fotografía nocturna. Infelizmente, lo utilicé en las peores condiciones que se puede imaginar y se dañó mucho, y hoy tiene rayas por no usarlo con un filtro de protección. Así que mi sueño es poder conseguir un 16-35mm 2.8L, todo un referente en materia de paisajes.

El 14mm de Samyang es súper chévere. Tiene un precio muy accesible. No me gusta tanto para paisajes, para mí es demasiado amplio, pero en arquitectura sí que hace cosas buenísimas. Me permite lograr líneas diagonales bien acentuadas.

Es muy importante dominar bien las características de las lentes y saber cuál usar en qué momento. Espero que mi material dure lo máximo, porque es muy costoso y dudo que pueda conseguir más plata para tener otras herramientas así.

¿Cómo lograste tu estilo fotográfico?

Al principio siempre me avergonzaba no tener un estilo específico. Pero me gustan tantos estilos diferentes que para mí era difícil quedarme solo con uno. Es más, creo que cualquiera, a fuerza de probar y probar estilos distintos, a largo plazo define el suyo (como un escultor que pone fin a su obra quitando lo que él sabe que le sobra). Hoy, solo practico los estilos que más me transportan.

Actualmente, me encuentro en una fase de análisis del trabajo de otros fotógrafos: voy a la parte popular de 500px o de Flickr y observo las imágenes que más me gustan. Entonces, estudio lo que producen en mí: me pregunto por qué me gustan, cómo es su edición, qué colores o líneas las componen, qué sentimientos me generan, etc. E intento también imaginar los pasos de edición que el fotógrafo ha llevado a cabo. Es un ejercicio muy bueno para cualquiera que desee afinar su estilo.

En esta búsqueda, los autores que me han influenciado fundamentalmente en materia de retratos son Jerry Ghionis y Roberto Valenzuela, dos fotógrafos de bodas. Al principio siempre despreciaba la fotografía de boda, pero cuando empecé a ver lo que hacían estos chicos, uf… Caí de lo más alto. En cualquier lugar, estos hombres consiguen producir cien obras mayores en apenas una hora de tiempo, solo esculpiendo con luces y sentimientos. Además de ser talentosos, son muy pedagogos, y si quieren aprender de retratos pueden hacerlo con ellos dos sin ninguna duda, ya que tienen excelentes videos.

Algo parecido me sucedió con Susan Stripling y Sue Brice, que también tienen buenos videos en la cadena Creative Live.  De ellos cuatro aprendí un montón a la hora de trabajar la luz natural, las posturas e inyectar sentimientos a mis fotos.

Durante mis sesiones, hablo mucho con la gente para que pase un buen momento y quiero que piensen en otra cosa, no en la foto en sí. Entonces, les pido que imaginen, que piensen en recuerdos entrañables, y así suele despertarse en sus ojos una luz y en su sonrisa algo cambia, se genera una energía y todo pasa a ser más natural. Creo que hay que procurar quitar toda la tensión que uno tiene en el rostro cuando se siente incómodo durante una toma. Las fotos son el reflejo del fotógrafo, por lo que debemos crear la emoción que queremos mostrar.

Con los indígenas es más difícil porque no hablamos el mismo idioma. Pero, como estudié magia durante años, me encanta hacerle un show a la familia o al pueblo antes de iniciar las tomas, porque es algo natural que no involucra tecnología. Es una forma de comunicación con lo invisible. Esta práctica tiene un impacto enorme sobre ellos, y cambia totalmente nuestra relación. No quiero que me recuerden como un extranjero que les robó fotografías, sino como el mago que hacía cosas imposibles.  Es una cosa que quiero defender, porque una foto no es solo tomar un retrato: antes de nada es un intercambio, si no, sería muy egoísta.

En cuanto a paisajes, hace seis meses entré en un mundo nuevo. Estuve investigando años y años cómo algunos autores conseguían fotografías de un nivel altísimo, hasta que me encontré con Jimmy McIntyre. Este fotógrafo comparte sus secretos en varios sitios web, y gracias a él descubrí las máscaras de luminosidad. Si tú también estás buscando los secretos de tus fotógrafos de referencias, ¡no busques más! McIntyre tiene las respuestas. Sus tutoriales, súper interesantes y gratuitos, cambiaron mi vida. Recientemente compré también dos tutoriales de Ted Gore, donde explica su workflow. Hago fichas técnicas de todo lo que aprendo y creo que si algo define mi estilo es mi esfuerzo ante el estudio.  Ya lo dice Roberto Valenzuela en sus videos: “No hay talento, solo hay trabajo, trabajo y trabajo.”

A fin de cuenta, lo cierto es que mi estilo fotográfico se concreta en la selección de lo que quiero mostrar o no. Es un reflejo de mi estilo de vida, de mi manera de pensar y de mis sentimientos. De hecho, durante años tomé imágenes sin tener ningún conocimiento de fotografía, solo disparando por instinto. Cuando viajo, lo primero que procuro es conectarme con mí mismo y con los elementos que me rodean. Es esta relación invisible la que me hace tomar las fotos. La edición es solo una herramienta para expresarme con más logro. De cada lugar o cada persona se resalta una energía diferente en un momento preciso. Una foto queda lograda si en ella permanece esta energia ad vitam æternam.

Si quieres, puedes conocer más sobre Tristan Quevilly en su web, y en sus perfiles de Flickr, Instagram, 500px y Facebook.Guardar