Hace bastante tiempo una buena amiga me recomendó Los Invisibles, de Nanni Balestrini. Cuando empecé a leerlo, me sorprendí de que no fuera un autor más conocido y me dejé arrastrar por su prosa poética ausente de signos de puntuación. Me encantó el libro y me encantó su edición. Investigué y conocí un proyecto muy interesante: Traficantes de sueños. Ellos me abrieron la puerta para entender la Lotta Continua de los obreros italianos, el amargo final de los estudiantes mexicanos de Tlatelolco y la vanguardia del software libre. Y ahora Beatriz García me abre las puertas para conocer cómo funciona una de las editoriales independientes prioritarias del ámbito estatal.

Traficantes-Front


¿Cómo se funda una editorial independiente como Traficantes de sueños?

El proyecto nació en 1997 impulsado por tres personas con la idea de que los libros son una herramienta esencial de transformación social. Para la la puesta en práctica de esa idea montamos un puesto en la plaza de Tirso de Molina, en el rastro de los domingos. Aquello se llevaba a cabo como una labor activista, basada en la creencia de que el conocimiento y la cultura desarrollan el pensamiento crítico y que éste desemboca en la acción crítica. 

Tras esta primera iniciativa, el proyecto continuó avanzando con el traslado a un  local de la calle Hortaleza. Esto daría lugar al nacimiento de Traficantes como librería y distribuidora de materiales creados por los movimientos sociales del momento, sobre todo aquellos basados en la autonomía. El proyecto fue creciendo poco a poco hasta consolidarse como un proyecto de autoempleo real, en el que los trabajadores reciben un salario y están cubiertos por la Seguridad Social.

Una vez consolidada la tienda, se comenzó a trabajar en la editorial en el 2003. Posteriormente, ampliamos la propuesta para albergar nuestro Taller de diseño y Nociones Comunes; un proyecto de formación política para todas aquellas personas que quieran intervenir sobre la realidad desde una perspectiva crítica. Yo comencé a trabajar en Traficantes de sueños hace unos seis años. Actualmente, el proyecto lo formamos trece personas: tres en la editorial, dos en la distribuidora, cuatro en la tienda, dos más en Nociones Comunes y otras dos en el Taller de diseño.

¿Cómo organizáis internamente las distintas propuestas de Traficantes de sueños?

Cada uno de los proyectos que forman Traficantes de sueños tiene su propia autonomía. Por tanto, se autogestiona de manera independiente, con asambleas propias en las que se discute y se decide sobre los temas específicos que conciernen a cada proyecto. Luego, realizamos una asamblea general semanal en la que discutimos el estado y las necesidades de cada proyecto, además de las cuestiones comunes a todos, como la contabilidad o la comunicación.

¿Cómo realizáis el proceso de edición?

Todo el proceso, excepto las traducciones, la imprenta y la asesoría legal que son externas, lo hacemos entre tres personas. Las tareas son diversas; van desde la producción pura y dura del libro hasta la cuestión logística (realizar pedidos, envíos y almacenaje de los libros, distribuirlos por las tiendas o enviárselos a los socios), pasando por las ineludibles cuestiones mercantiles como la comercialización, la facturación y la contabilidad.

Dentro de la producción del libro en sí, las tareas también son variadas: selección de los títulos a publicar, seguimiento de la traducción externa, corrección y edición del texto, maquetación y diseño de portada, gestión de la impresión…

Y una vez terminado todo esto, hay que llevar a cabo la parte relacionada con la comunicación. Es decir, escribir notas de prensa, hablar con los medios y gestionar la web y las redes sociales. Todas esas tareas las realizamos las tres personas que trabajamos en la editorial y posteriormente las vamos evaluando en las reuniones periódicas de proyecto.

¿Cuáles son vuestras líneas editoriales?

Más que líneas editoriales, tenemos una serie de colecciones que estructuran nuestro catálogo.

En Mapas presentamos visiones generales sobre distintos campos de pensamientos, como la geografía crítica. E intentamos plantear claves para entender el mundo de hoy. Dentro de esta colección, encontramos diversas temáticas como el sofware libre (El código 2.0, Lessig; Software libre para una sociedad libre, Stallman), el feminismo (Otras inapropiables, Hooks…; Feminismos negros, Truth…) o las transformaciones urbanas (Postmetrópolis, Soja; La nueva frontera urbana, Smith), entre otros.

Útiles engloba libros menos densos, con investigaciones empiristas y reflexiones que no llegan a ser manuales, pero están más orientados hacia la práctica como Tratado para radicales, Nociones comunes o Spanish Neocon.

Historia recoge en buena medida las luchas durante las décadas de los sesenta y setenta (La horda de oro, Balestrini y Moroni; 68, Taibo II), las luchas autónomas de ese período en el estado español y el inicio del capitalismo (Calibán y la bruja, Federici; Capitalismo y esclavitud, Williams; Manifiesto de la carta magna, Linebaugh).

La colección llamada Lemur o ‘lecturas de máxima urgencia’ enmarca textos de tipo panfleto enfocados a la intervención en el momento. Como El kit de la lucha en Internet o Crisis y revolución en Europa, que aportan elementos de debate, reflexión e historia a las preguntas que se nos plantean en este contexto.

Por último, en Movimiento tenemos textos escritos sobre o por los movimientos sociales para una transmisión de experiencias y saberes colectivos (Asambleas y reuniones, Vallekas puerto de mar, etc.).

Traficantes de Sueños - Maldita Cultura Magazine

¿Cómo realizáis la distribución de vuestros textos a lo largo de la península?

Todavía trabajamos con distribuidoras regionales. Ahora mismo, con nueve: Galicia, Asturias, Euskadi, Cataluña, Valencia, Murcia, Andalucía, Canarias y Baleares. El resto de regiones las abarcan esas mismas distribuidoras. Por ejemplo nuestra distribuidora de Madrid también se encarga también de Castilla y León, Extremadura y Castilla La Mancha.

También tenéis tienda online, ¿cómo se reparte la venta de vuestros libros? ¿Existe un predominio de la venta por Internet o del libro físico en tienda?

Ahora mismo funciona mejor la venta directa en librerías que la venta online. Dentro del predominio de la venta en librerías, es cierto que nuestra propia librería es el principal punto de venta, aunque por regiones Cataluña lidera la compra de nuestros libros. Debido a que publicamos esencialmente textos críticos y de transformación social, Barcelona y Madrid son puntos muy importantes en nuestra distribución, ya que representan centros neurálgicos en los que se concentran los movimientos. Esto se traduce en un mayor interés en nuestras temáticas y una mayor aceptación de nuestro catálogo. Aunque quizás también habría que tener en cuenta el factor económico que da la posibilidad efectiva de comprar los materiales para analizar este predominio.

¿La crisis económica actual puede favorecer el interés por textos críticos editados por editoriales independientes?

La relación entre la situación socioeconómica y política y el aumento de interés por nuestros textos es evidente. En la feria del libro posterior al 15M, notamos un aumento considerable en la demanda de la gente hacia textos críticos en torno al propio movimiento, así como aquellos que trataban sobre la crisis política y económica. En este tipo de ferias, el público es muy diverso, es un público diferente al que normalmente acude a nuestra librería. Pero la gente demanda información sobre lo que sucede. Necesita saber qué es la prima de riesgo, cómo funcionan los mercados o en qué consiste la flexibilización del trabajo. La crisis acercó la gente a la economía, y el 15M hizo que se preguntaran por la política y por las alternativas existentes a la misma. Esto ha tenido un reflejo en la compra y venta de libros sobre esos temas.

¿Qué diferencias nos separan de esos otros tiempos convulsos que fueron los años sesenta y setenta de los que podemos informarnos en algunos de vuestros textos?

Bueno, el mundo ha cambiado muchísimo desde entonces. Nuestras sociedades de servicios postindustriales ya no son las mismas. En las décadas de los sesenta y setenta la lucha se concentraba contra la fábrica, estaba mucho más focalizada. Ahora el empleo es escaso y se plantea la cuestión de la renta y de los trabajos no pagados. La globalización neoliberal ha cambiado mucho las relaciones de fuerza entre trabajadores, ciudadanos, Estados, organismos internacionales, capitales y empresas.

Antes, los Estados nacionales tenían un control mucho mayor sobre las políticas públicas y económicas. Pero a partir de finales de los años setenta, con el desarrollo de las empresas multinacionales como poderes reales y con las normativas internacionales de desregulación del capital y el predominio de las finanzas, la situación ha cambiado mucho. Quizá lo común es que en ambas situaciones, tan distintas en cuanto al contexto, la gente luchaba y sigue luchando por la justicia y la democracia.

Traficantes de Sueños - Maldita Cultura Magazine¿Cómo se integran los activismos políticos dentro del proyecto de Traficantes de sueños?

Traficantes es un dispositivo político en el que participan personas con activismos políticos diferentes: participación en centros sociales, en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), en la lucha por los derechos de los inmigrantes… Consideramos que los libros fomentan el debate y la crítica, y sirven para la transformación política. Pero no ceñimos nuestro compromiso solo a eso, sino que realizamos muchas otras actividades para lograr esa transformación.

En Traficantes de sueños se da un círculo virtuoso: la editorial funciona mejor cuando es capaz de escuchar lo que sucede en los movimientos sociales cercanos. Esa conexión le da una mayor probabilidad de presentar textos de interés que se ajusten a las demandas de la gente. Así, la editorial también refuerza al movimiento y éste refuerza a su vez a la editorial. Es una relación de diálogo en espiral constante, en el que nosotros pretendemos situarnos para que nuestro proyecto productivo sirva totalmente a un proyecto político vivo.

Ese activismo político engloba a las licencias libres que utilizáis para vuestro contenido y sobre el que habéis editado varios libros. Además en vuestra página web se pueden descargar gratuitamente muchos de vuestros textos en formato pdf para que el lector pueda leerlos. ¿Sobre el ebook cuál es vuestra postura?

Todos los formatos son positivos, mientras más formatos haya para la trasmisión de la información, mejor será para la sociedad en su conjunto. En realidad, cuando se discute sobre formatos lo que está en el centro es el cambio del modelo de la industria editorial que Internet pone en crisis gracias a diversos formatos como pdf, mobi, epub o el propio documento de texto. La tremenda capacidad de copia y transmisión a un bajo precio de todos estos formatos hace que los grandes grupos editoriales teman una bajada de las ventas de sus libros en papel, y una pérdida de la capacidad de control de sus libros. Este temor se amplifica por el antecedente brutal que ha sufrido la industria discográfica y la extrapolación del mismo al mundo editorial.

Por ello, la industria está retrasando y boicoteando a esos nuevos formatos de diversas maneras: manteniéndolos a un precio elevado, evitando la digitalización de todo su catálogo, desarrollando métodos anticopia… En Traficantes de sueños subimos nuestros libros en pdf a la página web para que el lector tenga la oportunidad de ver el texto en formato digital antes de comprarlo. No tenemos formatos ebook, ya que consideramos que el pdf cumple su función de manera suficiente y supone un trabajo extra del que no tenemos retorno económico. De todas formas, la conversión a formatos ebook es un proyecto futurible aunque no prioritario para la editorial.

¿Qué libros lee un editor?

En Traficantes de sueños leemos principalmente ensayo que, por otro lado, conforma el grueso de las obras que publicamos. Leemos textos que nos recomiendan compañeros, en español o en inglés, ensayos de otras editoriales que tenemos en nuestra librería y distribuidora, y todas las propuestas que nos envía la gente para decidir sobre su publicación. Como tenemos una línea editorial de historia, también leemos muchos textos históricos, así como sobre múltiples intereses: feminismos periféricos, geografía crítica, crítica institucional y cultural, tecno y micropolítica…

Traficantes de sueños - Maldita Cultura Magazine
¿Y cómo llegan a vosotros los libros que editáis?

Tenemos varias formas de entrada: hacemos una búsqueda activa de los temas que nos interesan, tenemos una red de colaboradores que nos recomiendan textos que consideran interesantes, recibimos propuestas de autores y realizamos también propuestas de libros que nos parecen interesantes.

¿Cuál es la obra que más te gusta de vuestro catálogo?

Es muy difícil quedarse solo con una. Antes de entrar a trabajar en Traficantes de sueños, la editorial ya era para mí un referente, así que tengo varios libros queridos de distintos momentos. Destacaría Calibán y la bruja, un libro que señala la expulsión de los campesinos de las tierras, la colonización americana, la esclavitud y, sobre todo, la subordinación de las mujeres como las bases de la acumulación originaria del capital que puso en marcha el capitalismo a nivel mundial. Es un libro increíble y muy importante para mí.

Si tuviera que señalar alguno más, me quedaría con los siete libros que hemos publicado del Observatorio Metropolitano, un colectivo de investigación militante de Madrid que piensa desde ‘el aquí y el ahora’. Esta serie ha tenido muy buena aceptación, porque las preguntas que plantea el Observatorio generan debates claros y directos sobre los movimientos en tiempo real, y esto es algo muy valioso.

¿A qué autor que no tengáis publicado aún os encantaría publicar? ¿Y a quién no publicaríais nunca?

No somos muy fetichistas, ni en pro ni en contra. David Harvey era alguien a quien teníamos muchas ganas de publicar y lo hemos conseguido este otoño pasado con 17 contradicciones y el fin del capitalismo. Con respecto a quién no publicaríamos nunca, hay muchos a los que no publicaríamos. Pero no existe alguno concreto al que le tengamos ojeriza. No publicaríamos nunca a nadie con el que no estemos de acuerdo en lo que dice.

Hablando de autores fetiche, me gustaría ponerte en un pequeño aprieto y hacerte elegir entre dos grandes. ¿Galeano o Chomsky?

Es muy difícil elegir entre ambos. Leí Las venas abiertas de América Latina con 19 años y ese libro representó un mundo nuevo para mí. Pero al mismo tiempo El miedo a la democracia de Chomsky también me supuso un antes y un después. Si tengo que elegir uno, como editora más que como lectora, me decanto por Galeano, por su capacidad de llegar a más públicos, por cómo narra cosas realmente complejas a través de ejemplos sencillos o pequeños relatos, porque su lenguaje tiene más potencia de acceso al público en general.

¿Y entre Che Guevara y Gandhi?

Personalmente soy más de Gandhi por puro pragmatismo político. Me quedo con él, más que por su persona en sí o por la consecuencia que han tenido sus hipótesis, porque la desobediencia civil me parece una propuesta política mucho más potente hoy en día que el foquismo, que se ha demostrado totalmente inútil.

Traficantes de sueños - Maldita Cultura Magazine

¿Cómo ves el futuro para las editoriales independientes?

Creo que ese futuro dependerá en gran medida de la capacidad que tengan para ponerse en marcha y crear alianzas, pero la clave estará en la capacidad de la sociedad para generar otro modelo de producción editorial y cultural. Actualmente las grandes empresas editoriales monopolizan prácticamente el mercado gracias a que cuentan con aparatos de promoción y una capacidad de inversión casi ilimitadas, pero sus líneas editoriales solo se rigen por el criterio del máximo beneficio para sus accionistas. Esto les hace ser conservadores a la hora de apostar por nuevos autores y temáticas, están atenazados por la necesidad acuciante de generar beneficio, no solo rentabilidad. Evidentemente, el modelo cultural que presentan estas empresas es muy pobre, es una apuesta por lo seguro financieramente, y eso se traduce en la mínima diversidad para el lector.

En contraposición a estas empresas, existen miles de editoriales pequeñas y muchos autores con unas posibilidades muy reducidas de darse a conocer o de llegar a públicos interesados en sus obras por la falta de capacidad de inversión y promoción. En este sentido, Internet y las licencias abiertas suponen una ventanita a través de la cual podemos difundir nuestros contenidos, darle una mayor visibilidad a nuestra editorial y, por tanto, nuestros textos pueden llegar al público interesado en ellos. Internet no perjudica para nada al mundo editorial, sino al revés: nosotros tenemos más ventas gracias a que nuestra editorial es conocida por muchas personas a través de Internet. Este modelo polarizado entre grandes empresas editoriales y pequeñas editoriales dificulta enormemente darse a conocer, algo totalmente necesario para que el lector pueda valorar comprar un libro.

Por tanto, el futuro de las pequeñas editoriales pasa irremediablemente por el uso de las herramientas tecnológicas actuales, y por el mantenimiento de la mentalidad actual de la red que permite a todo el mundo un acceso similar a los distintos contenidos de la misma, como en este caso serían los textos de una pequeña editorial.