Un cielo impredecible como único techo sobre Sevilla nos da una oportunidad de llevar a cabo nuestro encuentro. Aprovechamos que ha dejado de llover y con una Cruzcampo en la mano, y otras tantas en la nevera, hablamos con Francisco Morales, más conocido como S Curro. Uno de los artistas más versátiles y creativos que ha parido este injusto país. Una mente inquieta que no teme romper los límites y las normas que a menudo preceden los distintos estilos por los que este músico se mueve como cometa por el espacio. El rap, el punk o la electrónica son solo palabras que se quedan cortas si lo que pretendemos es etiquetar su música. Incontables proyectos, entre los que el éxito se convierte en una constante, avalan el esfuerzo incansable de un músico difícil de clasificar, pero que desprende verdadera pasión por este incierto, aunque grandioso arte, que es la música.

S Curro Maldita Cultura Magazine

Imágenes: María Corchero, 2015.


La piratería, las descargas gratuitas, Youtube… ¿Se puede vivir de la música en la era Internet?

Igual está un poco más complicado que hace veinte o treinta años, pero no creo que sea por Internet. Yo creo que es porque hay menos facilidades y bastante más trabas por parte del Estado. Todo el tema del IVA, las dificultades para realizar eventos o los problemas que le ponen a las salas para desarrollar su actividad, hacen que en general, cuando uno se quiere dedicar a la música, más que facilidades, aquí en Andalucía al menos, lo que uno se encuentran son problemas.

Creo que Internet ha sido una ayuda para que mucha gente se pueda dar a conocer y para democratizar un poquito más esto de la música. Está claro que Internet ha cambiado las reglas del juego pero no creo que hay sido a peor. El hecho de que hoy en día esté un poco más complicado ganarse la vida de manera medianamente digna con la música, no creo que tenga nada que ver con Internet; tiene que ver con otros factores. Internet ha sido una ayuda. Por lo menos para mí, y en general, creo que nadie puede quejarse. Al menos los artistas, luego la industria tendrá otros argumentos y razones.

¿Crees que hay algún futuro para la industria musical? Porque la realidad es que se venden menos discos.

Sí, pero date cuenta de que tú antes sacabas un disco con una discográfica y realmente del disco te llevabas poquísimo. Ahora puedes hacer un formato guapo y distribuirlo tú mismo o regalarlo. Creo que lo ideal es regalar el formato digital, y luego, para aquel que le guste el formato físico (para consultar más información, ver fotos…) ofrecerle ese formato. Siempre habrá gente interesada en los CDs, vinilos…

Por otra parte, también está la autoedición, que te reporta a ti todo el margen que antes se quedaban los intermediarios. Esto lo veo muy interesante. Personalmente, nunca me he quejado de las descargas y siempre he compartido mi música, aunque luego también haya vendido discos en formato físico. Porque a mí personalmente me gusta, yo sigo comprando música, y si se la puedo comprar directamente al artista, mejor. Es una relación directa entre el artista y la persona que disfruta de su música. Creo que eliminar a todos esos intermediarios no puede ser algo negativo.

A principios y mediados del 2000 hubo una especie de “boom” en el hip hop sevillano. Del mismo modo, en la música electrónica, entró con mucha fuerza algunos estilos aparentemente nuevos como el Dubstep. ¿Qué ha ocurrido para que, en tan poco tiempo, estos estilos hayan envejecido tan rápido? 

Lo que rápido sube, rápido baja. Todo el que se sube a una ola, o que sin quererlo está en una, sabe que cuando esa ola pase lo va a tener muy difícil si quiere reciclarse. Esto ha pasado mucho en los estilos que has mencionado. Con el dubstep, que es un estilo que a mí me gusta mucho, la historia ha sido algo más compleja. Lo que la gente conocía aquí por dubstep, yo considero que realmente no era dubstep. Era otro estilo de música que cogió el mismo nombre pero sin ser lo mismo. Ese estilo se puso de moda porque una serie de artistas como Skrillex pegaron el pelotazo a nivel mundial. Pero eso se fue tan rápido como vino. Es lógico, porque no era más que una moda.

El dubstep auténtico sigue estando ahí, y aquí se sigue haciendo el mismo dubstep que se hacía antes de que saliera Skrillex. Lo que pasa es que sigue estando bajo tierra, como estaba antes de ponerse de moda. A mucha gente le parece que ha desaparecido, pero no: el dubstep estaba antes y sigue estando ahora, lo que ha pasado ha sido la moda esa de mierda.

Referente al rap en Sevilla, sí que hubo un boom en el 2004 o por ahí, y a lo mejor tú te refieres a que esos artistas igual ya no están pegando tanto, o al menos, no todos. La verdad es que algunos se mantienen y otros no. Realmente en Sevilla (no sé si tienen tanta repercusión a nivel nacional) siguen saliendo muchos artista nuevos. Desde mi punto de vista hay artistas muy interesantes y hay muchos chavales haciendo cosas muy guapas. 

¿Crees que el rap en España pasa por un mal momento?  

El rap es como el skate, tiene sus subidas y sus bajadas. Parece como que a cada cuatro años se pone de moda. Tiene sus momentos buenos y sus momentos malos, aunque siempre hay un público fijo. Al igual que también hay gente que se acerca al rap porque está de moda, pero en definitiva creo que ahora no está en un mal momento, o sea, a nivel de oyentes, no estamos hablando de industria musical, de bolos y todo ese rollo. A nivel de oyentes, creo hay mucha gente escuchando rap.

Además, si te fijas, no paran de salir artista nuevos. De hecho, desde 2005 no ha parado de salir gente con propuestas nuevas. Ahora hay mucha gente haciendo cosas muy diferentes. Está claro que eso es algo positivo, es un síntoma de que la cosa no va mal.

S Curro Maldita Cultura Magazine

Con un gusto musical tan amplio, en los que convergen tantos estilos e influencias, ¿cómo haces para estar al día de los grupos y artistas que van surgiendo? 

A mí me gusta la música en general. No me lo trago todo ni mucho menos, pero escucho muchos estilos diferentes. Escucho lo que me apetece y a veces descubro cosas nuevas que no tienen por qué ser nuevas precisamente. Intento no guiarme solo por la tendencia de moda o por lo nuevo, eso te crea una ansiedad brutal. ¡Como si lo que salió hace dos años ya no valiese!

Yo descubro la música viviendo. Un día hablas con alguien y te comenta algo, otro día encuentras algo por Internet, otro te montas en un coche y alguien te enseña una canción… Así es como se descubren estas cosas, como todo el mundo las descubre y como es bonito descubrirlas, indistintamente de que sea música nueva o antigua. Hay cosas nuevas que me llegan y otras que simplemente las dejo pasar.

De vez en cuando descubro cosas antiguas que me gustan, por ejemplo la música de terror, el surf terror, el monster rock… Una música que siempre me ha gustado pero a la que no le había prestado demasiada atención. Toda esa música es de los sesenta, pero no se parece en nada al cliché de “música de los sesenta” que tiene la gente. Es una música súper avanzada, en el sentido de que es terrorífica al igual que la estética. La he descubierto en profundidad no hace muchos años y le estoy dando mucha caña ahora. No me gusta guiarme solo por las novedades. Valoro mucho la música que es atemporal, que resiste bien al tiempo.

¿Qué andas escuchando últimamente? 

Ahora estoy redescubriendo cosas que a lo mejor llevaba quince años sin escuchar. Música que tenía en cintas (de casete) y que ahora descargo de Internet. Como por ejemplo un grupo de Chiclana que se llama Ea! Es un grupo de mediados de los noventa que hace flamenco fusión. Los vi en concierto unas cuantas veces y me gustaron mucho, pero les perdí la pista. El otro día encontré su disco mítico por Internet y ahora los estoy escuchando un montón.

De la misma época, escucho también a Mastretta y su disco Luna de miel, un disco en el que en cada tema lo canta una mujer, y la verdad es que disfruto mucho escuchándolo. Es un músico que hizo muchas bandas sonoras, de hecho el otro día estuve viendo la película Asfalto (Daniel Calparsoro, 2000) también de la misma época, y la banda sonora era de Mastretta. No sé si sigue en activo pero por aquel entonces me gustaba bastante lo que hacía y le seguía.

También algo de rap, así nuevo o de nueva tendencia, como Joey Badass o el Migos, eso también me gusta. Y por supuesto, mucha electrónica, porque estoy pinchando más este año y en el tema de la electrónica sí que tienes que estar al día. Me gusta incorporar algo nuevo cada vez que hago una sesión. Hace poco me he hecho del vinilo de Amit, un nota que hace dubstep, pero del de verdad; y también el de Chimpo. Son gente de Bristol y de Londres que hacen la música electrónica que a mí me mola.

Rollo surf también, como The Ghastly Ones, que es un grupo de surf terror súper guapo, o Hawaii Samurai, también de surf, aunque éste en concreto es un grupo de ahora, pero hacen un sonido que igual se podía haber hecho hace veinte o treinta años. También escucho mucho pop, aquí tengo el disco de los Teenage Fanclub, y muchos más. En el móvil tengo música desde los sesenta hasta el 2015.

S Curro Maldita Cultura Magazine

Hablemos de política. Recientemente, Soziedad Alkoholica ha vuelto a ser víctima de la censura con la cancelación de un concierto en Madrid. Algo similar les ha ocurrido también a Def Con Dos. ¿Cómo ves que esto esté pasando hoy en día?

Está claro que vamos para atrás como los cangrejos y eso da un poco de miedo. En los últimos años la situación ha empeorado. Cada vez más grupos están sufriendo eso. Personalmente pienso que la libertad de expresión debe estar por encima de todo. Te pongo un ejemplo: ahora que ha pasado la movida esta del avión de Germanwings, hubo una serie de detenciones a gente que en Twitter hizo unos comentarios totalmente de mal gusto y totalmente desafortunados, una serie de hijos de la gran puta, vamos a decirlo claro, y me parece lamentable, pero más lamentable me parece que se detenga a alguien por decir eso, sinceramente.

La libertad de expresión debe estar ahí para el que quiera se pueda cagar en la puta madre de ese tío, pero que te lleven por delante simplemente por decir algo lo veo muy peligroso, por mucho que me dé puto asco lo que han dicho. Se debe encarcelar a alguien por lo que haga, no por lo que diga. No por expresar tu opinión, aunque esta sea una puta mierda. Sin juzgar los contenidos de las canciones o de esos tweets, el hecho de que te detengan por haber dicho algo me parece una barbaridad.

Con unos textos tan directos y explícitos, ¿has –o habéis- sufrido alguna vez algún tipo de censura?

Narco lo sufrió en su momento con todo el tema de matanza cofrade. Yo no estaba en el grupo cuando pasó eso, pero esta gente tuvieron que ir a los juzgados y tuvieron un marrón muy gordo. De hecho la compañía se quitó del medio, eso hizo que se pelearan con ella y esto fue una de las causas por la que el grupo se separó a los dos meses. No fue el único factor pero fue un palo tela de gordo.

¿Qué tal con Narco?

Con Narco de puta madre. Si no fuera porque me tocó la “beca” Narco yo tendría que seguir currando como he currado toda la vida. Pero ahora nos va lo suficientemente bien como para poder permitirme dejar de currar y malvivir de la música.

Supongo que ya les conocías de sobra.

Yo conocía al batería porque estuvo tocando en Falso dogma, un grupo en el que estuve mucho antes que en Narco y que fue mi escuela, así como la de otros músicos de Sevilla.

¿Llegasteis a editar algún disco con Falso dogma?

Hay un CD que se llama Embruteciéndote, que fue una especie de maqueta. Grabamos un disco pero fue desastroso, lo movimos por tres o cuatro estudios. El disco está grabado pero no se terminó de mezclar y no llegó a salir. No sé si algún día lo sacaremos, yo creo que ni siquiera lo tengo, tal vez algunas canciones sueltas. A parte, el Txusta empezó con La selva sur, yo entré en Narco y se quedó ahí como un disco que a lo mejor sacamos algún día. De hecho, este año es el décimo aniversario de Mogra, igual incluimos algún tema si sacamos un recopilatorio.

S Curro Maldita Cultura Magazine

Háblanos un poco del colectivo Breaking Bass

El colectivo Breaking Bass es uno de los pocos de su especie a nivel estatal. Está formado por un grupo de unas diez personas que se interesan por una serie de estilos musicales dentro de lo que se denomina bass music (dubstep, bass line). Es una asociación sin ánimo de lucro que quiere promover una música que aquí es minoritaria y que a nosotros nos gusta mucho.

Yo soy uno de los fundadores y llevamos ya cuatro o cinco años con él. Aquí nadie hacía fiestas de ese rollo, entonces nosotros montamos el colectivo para poder pinchar esta música. No hemos tenido nunca un público muy grande, aunque ha habido fiestas que han salido de puta madre e incluso hemos podido traer a algún guiri, ya que es una música que por lo general viene del Reino Unido. Hacemos fiestas, podcasts, vídeo-podcats… Todo lo hacemos porque nos gusta y lo hacemos básicamente por la cara, normalmente nos cuesta el dinero.

En Sevilla existían otros colectivos, supuestamente también de bass music, pero que sí tenían ánimo de lucro y que realmente no estaban interesados en la misma música, sino en la vertiente más comercial, lo que yo considero una perversión de la música que nos gusta a nosotros.

A lo largo de tu vida ha habido momentos en los que has estado involucrado en muchos proyectos a la vez: Psychobitches, Skeletor Selektor, Andaluces por el espacio, Narco o como S Curro. ¿De dónde sacas el tiempo? ¿Cómo lo haces?

Es cuestión de hacer lo que te apetece. Si me gusta un estilo de música y me junto con alguien con el que puedo hacer algo, simplemente lo hago. No lo puedo evitar. Igual me debería haber centrado un poco más y algunos proyectos habrían salido ganando. A veces he llegado a estar agobiado por comprometerme con demasiados proyectos, pero ya te digo, a lo mejor estoy aquí hablando contigo de que nos gusta un estilo y yo digo: ¡Hostia, pues yo siempre he querido hacer algo de este rollo!, y empezamos a quedar para hacerlo y a lo mejor acabo en un proyecto que, una vez iniciado, me da pena abandonar. Pero al final, ese proyecto tiene unas obligaciones y también tiene un trabajo. Te echas a las espaldas una serie de cargas y llega un momento en el que tienes que hacer una limpia.

Por ejemplo, el año pasado estuve súper agobiado con la gira de S Curro, haciendo cosas con Andaluces por el espacio, gira con Narco, pinchando, haciendo cosas con Psychobitches… Y este año dije: mira, hago borrón y cuenta nueva, y voy a cortarlo todo. Lógicamente sigo con Narco, que es mi proyecto principal ahora mismo y el que me permite estar haciendo otras cosas también.

¿Te sientes más cerca del punk, del rap o de la música electrónica? ¿Con qué te identificas más?

Tampoco creo que haya que elegir, todo lo que me gusta lo incorporo a mi universo musical, y a veces lo mezclo y a veces no, pero todo lo que me gusta me representa. Del punk me mola mucho la actitud y la música, y lo voy incorporado a todo lo que hago, al rap y a la electrónica. También me gusta mucho incorporar arreglos de música electrónica cuando hago otros estilos.

Por otro lado, a mí siempre me ha gustado el rap, a parte de que creo que tengo falicidad para hacerlo. Siempre me ha resultado fácil de hacer. Por ejemplo, de vez en cuando quedo -no lo quiero llamar proyecto porque solo hemos quedado un par de veces- para hacer algo rollo noise pop, con el Zerocabrera, un chaval de Osuna (Sevilla) que hace musicón. Él hace rap y electrónica, aunque también le tira mucho el rollo del noise. Y yo ahí me veo menos cómodo, en el sentido de que me parece más difícil. El rap me parece mucho más fácil.

¿Cuál fue tu primer paso en esto de la música?

Lo primero fue una guitarra que me regaló mi viejo cuando aprobé octavo de EGB. Luego me junté con Papa Wilson y lo primero que hicimos fue música electrónica, pero pervirtiéndola desde el primer momento, metiéndole guitarras eléctricas, al igual que grupos que existían aquí en los noventa, como los Bockors, ElectroDrummers… Eran grupos de electrobreak, con guitarras y todo ese rollo. Pertenecían a una serie de bandas que salieron aquí en Sevilla y que me influenciaron a mí y al Papa bastante. Hacíamos un poco esa onda: electrónica añadiéndole instrumentos reales (guitarras, teclados, percusiones, algunas voces…). Esto fue antes de que empezáramos a hacer rap. En 2002 ya llevábamos cinco o seis años haciendo electrónica. Yo me encargaba de los instrumentos y el Papa de la programación.

Luego seguí con el rap, que me salió de manera inmediata, desde la primera vez que me puse a hacerlo, sin tener que sacrificarme durante horas y horas al día. Por eso, a lo mejor ha sido en lo que más he avanzado, a diferencia de la guitarra, que puedo tocar cualquier cosa y considero que tengo ideas, pero no soy nigún virtuoso. A mí me cuesta mucho trabajo. Algún día me gustaría hacerlo pero tendría que quitarme de hacer otras muchas cosas y yo elijo hacer mil cosas. Otra gente elige ser bueno en algo pero yo prefiero picotear, y eso creo que define un poco mi personalidad musical. Hay que aceptarse a uno mismo y disfrutar.

¿Puedes hablarnos de algún proyecto nuevo que esté rondando por tu cabeza en estos momentos? ¿Algún nuevo trabajo en la línea Ojos de grafeno? ¿Algo de S Curro?

Con S Curro llevo haciendo rap desde hace once o doce años y ahora he decidido parar un poco. Realmente a mí, el proyecto de S Curro me cuesta el dinero, lo hago por amor al arte. Y como no tengo ningún tipo de presión y ya estaba un poco quemado, he decidido dejarlo hasta que me vuelva a apetecer.

Este año lo he parado todo y me he quedado solo con Narco. Me apetecía también pegarme un año sin presiones. Aunque estoy quedando con otro chaval de Breaking Bass, Manul, y estamos empezando otro proyecto -como ves no puedo evitarlo (risas)- que se llama Giralda Sound. Es una movida nueva y que no sé por dónde va a salir. Dubstep, pero mezclado con música jamaicana. Me apetecía mucho y estoy ahí con el Manul dándole caña. A parte de Narco, es lo único que estoy haciendo ahora, y a parte de pinchar también. Eso no lo he dejado nunca.

Pero que S Curro esté parado, al igual que Andaluces por el espacio, no quiere decir que no hagamos algo en el futuro. La movida es que estaba con demasiadas cosas y he tenido que elegir. Este año me apetecía disfrutar de volver a hacer música desde el principio. Llega un momento en que los proyectos se van poniendo cada vez más serios… Te van absorbiendo más energía. Personalmente, me mola frenarlos y volverlos a retomar cuando me apetezca.

S Curro Maldita Cultura Magazine

¿Dónde veríamos a Francisco Morales si no estuviese en la música?

Yo estudié económicas… He currado en el Departamento de Economía Aplicada 2, en fundación universitaria, en el rollo de economía alternativa hasta el año 2010… Pero la verdad es que prefiero la música. Dentro de lo que cabe sería un mal menor, porque yo he currado de todo. He sido camarero, he trabajado en el Publibici, he recogido aceitunas…

Creo que ya voy a intentar vivir de la música porque es a lo que más tiempo le he dedicado. Es lo que mejor conozco y donde mejor me manejo. Me gustaría seguir vinculado a la música, aunque no siga siendo artista, ya sea programando eventos, currando en una sala… No hay que cerrarse, igual acabo trabajando en un restaurante en Moscú. Yo que sé, la vida da muchas vueltas, no hay que ponerle puertas al campo. Siempre sin sacrificar lo que a ti te gusta y haciéndolo de manera pura. Siendo fiel a ti mismo, a tus principios, sin pervertir tu “arte”. Pero no hay que olvidar que aunque esto tenga un punto artístico también exige mucho sacrificio y esfuerzo.

Recomiéndanos un libro y una película -de discos creo que ya vamos bien servidos- que hayas leído o visto últimamente. 

Me acabo de terminar la biografía de Ozzy Osbourne (I am Ozzy, 2010). La he leído en inglés y es muy potente, el nota es un personaje, me ha gustado mucho.

También estoy leyendo un libro que quería leer desde hace tiempo: Asfixia (Choke, 2001) de Chuck Palahniuk. No está mal, pero me está decepcionando un poco, la verdad. Otro que me estoy leyendo es ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? (Will You Please Be Quiet, Please?, 1976) de Raimond Carver, que es relato norteamericano clásico; y también, El amor dura tres años (L’amour dure trois ans, 1997) de Frédéric Beigbeder, autor de 13’99 euros. Trata de un publicista francés que abandonó la publicidad y se puso a rajar en contra de ella y del capitalismo, a contar sus secretos… Pero lo que más me ha gustado de todo lo que he leído últimamente ha sido la biografía de Ozzy.

En cuanto a pelis… Una de las últimas que he visto y que me ha gustado ha sido Orígenes (I OriginsMike Cahill, 2014). Y otra que vi hace poco y que también me gustó fue Coffee and Cigarettes (Jim Jarmusch, 2003). O Asfalto, que la vi en los noventa pero la he vuelto a ver otra vez no hace mucho. Es un pastelón pero está entretenida. ¡Ah! y The Congress (Ari Folman, 2013) que a nivel estético me parece una pasada.