Mario Marín (Aroche, Huelva, 1971) es pintor, escultor, fotógrafo, escritor y lo que se le antoje, porque, esencialmente, es un creador de ideas: “Ideas que se trabajan, que se fundamentan y que después buscan formato para su desarrollo”. Con solo 17 años, fundó la compañía de teatro RamaoMarra; sin embargo, renunció al papel de actor principal de sus propias obras para cursar Bellas Artes en la Academia Gerrit Rietveld de Ámsterdam y obtener después la titulación por la Universidad de Sevilla. Desde los 25 trabaja como profesor de Educación Plástica y Visual en la Enseñanza Secundaria, pero la precocidad laboral no le ha hecho cesar ni un momento en su desarrollo artístico-narrativo.

Tips to kill a leader Mario Marín El color de las pulgas Maldita Cultura Magazine

El artista. Óleo sobre cartón. Proyecto: Tips to kill a leader.

Ha publicado varios libros de poemas y relatos y ha ganado una veintena de premios con ellos; realizado decenas de exposiciones individuales y colectivas en reconocidos centros de arte de España, Portugal y Ámsterdam; fundado el Colectivopacopérez, que convierte las calles de Huelva en escenario de performances y galerías pictóricas de denuncia social. Con cada una de sus obras, este protector de la purria -gente despreciable según la RAE- viaja de la creación plástica a la literaria sin apreciar frontera alguna; y en cada una de sus obras, este artista por actitud profesa a gritos el credo que él mismo inventó hace una decena de proyectos: el Invencionismo se ha reencarnado ahora en El color de las pulgas, la primera novela de Mario Marín.

Hemos tenido la oportunidad de charlar con Mario Marín sobre El color de las pulgas, acerca del Colectivopacopérez y sus encuentros con la policía, así como de su trabajo artítisco individual. De este último, recogemos una pequeña pero magnífica muestra (en forma de galería) al final de la entrevista.


Expones tu obra plástica en centros artísticos desde hace más de 20 años y, durante los últimos siete, has transformado los muros de Huelva en galerías pictóricas. Tras miles de horas con un pincel en la mano, ¿cómo surge la idea de escribir una novela?

Yo trabajo por proyectos. Todo lo desajustado me interesa. Hay temas que me agradan y temas que aparecen. Cuando alguno se enquista mucho tiempo, paso a darle forma. El formato termina decidiéndose en mitad del proceso creativo. Al principio solo son imágenes. Después pueden terminar en una serie pictórica, en un libro de relatos, en un tatuaje o en una novela.

¿Y de dónde has sacado tiempo para elaborarla? Imagino que habrás llevado a cabo un largo trabajo de documentación.

La documentación está siempre presente cuando te dedicas a crear. Como una tara bienvenida. El ojo no solo ve, sino que hace labor de archivo. En cuanto al tiempo, es un concepto muy sobrevalorado. No haces las cosas por tener más o menos tiempo. Nos lo vendieron como oro y no llega ni a latón. Es más una cuestión de actitud.

El color de las pulgas, de Mario Marín. Maldita Cultura Magazine¿De qué trata la novela? ¿Es un relato sobre la muerte?

Fundamentalmente es un relato de posición vital. De los problemas no existen si no se les consideran. De anclaje no solo a un territorio elegido, sino también a una disposición ante la vida. Varios tipos criados juntos desde siempre desarrollan un engranaje único engrasado con valores como solidaridad y lealtad, y se posicionan decididamente en el extremo de la comunidad, en la frontera; atravesándola a veces, lindándola otras. No es un malditismo, ni una grisalla rollo pose, ni ninguna huida; es Invencionismo. Se trata de inventar una realidad paralela cuando la existente es un fraude. Y mientras tanto, los días pasan mejor con cerveza y porros, sentados en un poyo al sol. Además, también tenemos su cara B. Paralela a la bulla y al estado continuo de toxicidad, se cuenta una historia áspera, terrible y dolorosa. Una historia de amor de desgarro y punto cortado.

¿Por qué el sugestivo  El color de las pulgas?

Los protagonistas son purria, verdaderos parásitos sociales. Y su color varía como el de las pulgas. Cuando están rojas, están contentas, repletas de alimento, saciadas. Cuando están negras, rabian de hambre y buscan a quién joder.

He leído que El color de las pulgas  es “una novela de clase y de hombres: Las mujeres no son parte del clan. Son parientas, parte del decorado”. ¿Qué te parece esta descripción?

Todas las descripciones me complacen. En la ficción todo es posible. Aquí aparecen las mujeres en los términos en que la historia las necesita.

En mi opinión, la obra es un paradigma de la novela costumbrista de este siglo. ¿Acaso no corren tiempos laxos en los que la purria anda dormida

El metacostumbrismo es una deliciosa aberración. Y sí, así creo que debe ser. La purria no puede tener protagonismo; el camuflaje es parte de su estrategia. Largo sueño y que no falte la cerveza.

Todo esto me recuerda al lumpen de Bolaño. Él escribió sobre el Infrarrealismo y tú has desarrollado el Invencionismo. Si en vez de en un barrio de Huelva, Domingo hubiera nacido en México D.F., ¿no sería un poeta infrarrealista?

Un infrarrealista seguro, un poeta es poco probable. Domingo es el narrador, el único del grupo que estudió. Por complacer a su madrina termina estudios, regresa con su título y vuelve nuevamente a su punto de partida, con los suyos. Es un invencionista recio, agarrado a sus cimientos teóricos. Pero también es un prófugo de todo, la cultura incluida; la convencional y la del margen. Quizás en su día a día, y por su relación con el despropósito, todos sean más bien involuntarios dadaístas.

La jerga de tus protagonistas también me transporta hasta Edimburgo, junto a Renton y el resto de personajes del universo Welsh. Algunas editoriales optaron por incluir un glosario que ayuda a los lectores a descifrar el escocés de estos yonquis. ¿Cualquier hablante de español puede entender a tus porretas o para ello se necesita un diccionario?

Cuando terminé la novela, elegí a un grupo de amigos para que hicieran una primera lectura. Alguien me sugirió la idea, no por necesidad, sino más bien como relicario de términos casi perdidos. No lo vi claro y ni siquiera lo planteé a la editorial. En la jerga, al contrario de lo que se cree, siempre hay mucho de lengua perdida. Aparecen términos que en otros registros están ya en desuso, y esto ocurre porque existen herencias lingüísticas que sobreviven a modas.

¿Qué autores son tus referentes?

Últimamente leí Lamentaciones de un prepucio, de Shalom Auslander, y ahora estoy con Ruido de fondo, de Don de Lillo. Pero no tengo referentes literarios pasados ni inmediatos. Ya no leo mucho. Para mis procesos creativos me agarro más a la TV, a la red, a la calle, al absurdo y al bar. Una cabeza en barbecho es más productiva que una con abono continuo.

¿De qué te ha servido tu obra artística al escribir esta novela?

Ha sido fundamental para su construcción. Todo el andamiaje lo fabriqué con la única técnica que controlo: la de los bocetos en el proceso pictórico. Armé la novela desde un banco enorme de imágenes. El proceso de filtrado es fundamental, y considerar el error como factor indispensable también.

Entonces, ¿escribes pensando en palabras o en imágenes?

Al principio, solo en imágenes. Después llega la transcripción a la técnica requerida. Ese mismo banco de imágenes podría haber terminado en una serie litográfica y la técnica habría sido otra. Para una novela, finalmente tiene que ser la que es.

En cuanto al mercado, ¿se prostituye más la literatura o el arte?

Yo lo hago igual en los dos. Es una postura necesaria cuyo desarrollo tiene que venir apoyado en la filosofía del Absurdo. Para un buen desarrollo personal peor, es fundamental escasear de convicciones.

Galerías y editoriales, ¿cuál de estas industrias ha sido más amable con tu obra y contigo?

Definitivamente las dos. Porque yo no me relaciono con quien no sonríe ni se emborracha. Y siempre he elegido muy bien mis contactos.

Mario Marín supo que tenía habilidad para los pinceles cuando la asignatura con mejores notas siempre era Dibujo. Sin embargo, pasó bastante tiempo hasta que se pensó a sí mismo como artista.

Eso ha llegado muy tarde. Primero se es creador, y esa posición puede durar años o siempre. No tiene mayor interés. Pero si aparece el sustento teórico suficiente para afrontarlo todo desde el compromiso continuo con la complejidad, entonces aparece la actitud. Ser artista es una actitud frente al entorno.

Naciste en Aroche, un pequeño pueblo de la serranía de Huelva. El día que asumiste el archiconocido mamá, quiero ser artista, ¿qué dijo mamá?

Mamá nada. Papá que si no mejor otra cosa… Y hasta ahí. En mi casa siempre hubo mucho respeto con las decisiones de los otros

¿Qué proyecto pictórico te ha producido más satisfacción?

La serie Abolitio Nominis Project, que presenté con Galería Metro en Santiago de Compostela, supuso un verdadero placer desarrollarla, y en cuanto a parabienes de la crítica, El color de las pulgas está siendo deliciosamente recibida.

Me gusta especialmente la muestra Ocultación. En su proyecto declaras que La conjura de los necios te inspiró a componerla. ¿Cómo una obra literaria inspira a la creación de una obra artística y por qué el resultado de dicha proyección se materializó en Ocultación?

Uno no sabe nunca cuando aparece el anzuelo que realmente liga dos piezas. Llega, en mi caso como imagen, y ayuda a otras imágenes. Casi siempre las relaciones inspiradoras son muy subjetivas, y no responden a ninguna razón concreta. La conjura de los necios, en su segunda o tercera lectura, me llegó cuando estaba trabajando con las posibilidades de la máscara como sinónimo de pantalla. Y desde ahí, todo el proceso se precipita luego con muchos otros referentes más.

Junto al también artista onubense Manuel Hidalgo, Mario Marín lleva más de seis años convirtiendo los muros de Huelva en galerías pictóricas y sus calles en escenarios teatrales en los que representa obras de denuncia social. En alguna ocasión, esta actividad le ha llevado hasta la comisaría de policía. A pesar de ello, Mario Marín jamás se ha planteado que Colectivopacopérez pueda manchar su imagen de artista; a él “su imagen le importa un mojón”.

Colectivo Paco Pérez, Mario Marín. Maldita Cultura Magazine¿Cómo y cuándo nace Colectivopacopérez?

Como movimiento teórico para el debate nace en torno a 2007. Con acciones artísticas en 2009. Y surge de la necesidad de desarrollar proyectos no atados al rigor y la disciplina del estudio. Manuel Hidalgo, el otro miembro del colectivo, y gran estudioso de Boecio, ha compartido estudio conmigo desde hace años. Nos conocemos desde siempre y la complicidad es completa. Los dos tenemos nuestra obra con su itinerario convencional marcado. Y la propuesta Colectivopacopérez vino a ser la plataforma necesaria para manifestar nuestra idolatría por torcido.

¿Por qué se llama así?

Cuando escribes una carta a un periódico, a la sección Cartas al director, te obligan a identificarte. Si quieres cumplir y a la vez parecer un cualquiera, Paco Pérez es el paradigma de lo común. Desde nuestro desinterés por el concepto autoría, nos pareció muy apropiado.

¿Alguna vez has tenido encuentros no deseados con la policía?

En varias ocasiones. En Jaén, en el Mercado de Abastos, dentro de la acción Vote a Gundisalvo, a usted qué más le da, tuvimos que acompañarlos hasta su oficina y seguir los rigores de la identificación. También recuerdo ahora una muy fría noche de diciembre en que estuvimos pintando a solo unos metros de ellos. Vigilaban un botellón y nos daban siempre la espalda. Todo muy berlanguiano.

Colectivo Paco Pérez, Mario Marín. Maldita Cultura Magazine¿Cuál es la reacción más generalizada de la gente al ver las pinturas en los muros de las calles de Huelva?

Cóctel de sorpresa y sonrisa torcida. Nunca fueron piezas para el agrado. Todas han venido con mucha carga detrás.

¿Y por qué meterse en un proyecto que puede empañar la imagen de artista?

Joder, nunca me lo había planteado así. Mi imagen de artista de estudio me importa un mojón. No es una imagen con derechos de imagen, así que, son terrenos que no aro.

¿Pero te consideras un artista de estudio que ha usado la calle para dar visibilidad a su obra, o el artista urbano que hay detrás de Colectivopacopérez es distinto al Mario Marín que firma lienzos?

Ni artista urbano ni de estudio. Ideas que se trabajan, que se fundamentan teóricamente y que después buscan el formato más apropiado para su desarrollo. A veces la calle, a veces un papel o un lienzo.

También ponéis en escena performances reivindicativas. ¿Tus obras comparten el objetivo del efecto narrativo?

Todas son muy narrativas porque nacen de ejecuciones teóricas. Son a fin de cuentas un relato llevado a calle.

Colectivo Paco Pérez, Mario Marín. Maldita Cultura Magazine

Colectivopacopérez ha nacido y crecido en la calle, pero cada vez son más las ferias de arte que desean que ocupe uno de sus stands. ¿La madurez está salpicando de confort a la esencia urbana de Colectivopacopérez?

Nunca tuvimos madurez porque no casa con la filosofía colectivera. Todo lo oficial nos parece tan maravilloso como innecesario. Y si el confort se traduce en un mullido sofá tres plazas para el estudio, firmaremos con tinta japonesa donde sea necesario.

Gracias a Colectivopacopérez, el jamón y la minería de Huelva harán acto de presencia en la Feria Internacional de Arte ARCO Madrid 2016. ¿Cómo habéis adaptado las dos principales señas de identidad onubenses a una muestra de arte urbano?

La minería ya está trabajada y cerradas todas las piezas. Serán unos adhesivos en terciopelo negro, con gran impacto visual y táctil. Con el jamón andamos aún perfilando y tampoco es seguro que finalmente sea el proyecto definitivo. Es un producto que representaría a la Sierra y al Andévalo, pero también repleto de connotaciones simbólicas. Demasiado poco maleable. Aún estamos en el proceso…

¿Tu próximo trabajo se está construyendo con pinceles o con pluma?

Doblemente. De la novela está surgiendo una serie: Serie Invencionistas, que está en estudio y que terminará probablemente a finales de verano. Y en marcha está ya el proceso de documentación de la próxima novela, de momento solo a nivel icónico.

Puedes visitar la obra de Mario Marín con Galería Metro en Just Madrid, así como la obra y performance del Colectivopacopérez en ARCO. Además, si quieres conocer a fondo El color de las pulgas, Mario Marín la presentará en Librería los Editores (C/Guturbay, 5, Madrid) el próximo 25 de febrero a las 19.30. A continuación, os dejamos una galería del trabajo plástico de este artista por actitud, pero también por genio.


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