Estiro el tiempo, hago memoria, miro hacia el sur, tiro p’atrás y escucho a Ana Hurtado, con esa música que jamás abandona a sus palabras, decirme que el Che… que Fidel… Contarme que la Revolución…

Una década después, la búsqueda de la memoria histórica cubana ha reforzado su presencia en Ana, desplazándola a la isla para crear Herencia. Porque Ana Hurtado es periodista, y los periodistas conocen la diferencia que separa a la información de aquellas historias verdaderas que se construyen con música, con olor, con sabor… Con miedo y con esperanza.

Herencia es una película documental que exhuma las raíces africanas de La Habana a través de la música; es una producción independiente que transmite una verdad exenta de las manchas del dinero de instituciones que subvencionan y dominan a una buena parte de los proyectos culturales de España.

La cultura y la memoria histórica son la Herencia del pueblo; para protegerla bastan cinco euros


Habéis definido Herencia como “un documental sobre la influencia de los ritmos africanos en la música cubana actual a través de las historias de músicos de la Habana”. Recordando los versos de la poeta cubana Reina María Rodríguez, ¿viniste a componer un eslabón de la herencia que se ha partido? ¿Qué significa para ti memoria histórica?

La herencia para mí es primordial en el desarrollo individual y colectivo. El legado, lo que nos dejaron los que ya no están… ¿Qué sería de nosotros sin la capacidad de mirar a través de los ojos, de las penas, de las alegrías de los que estaban antes?

La memoria histórica es un aspecto fundamental e imprescindible en la vida de un país, de una ciudad, de un pueblo, de una familia. Somos mejores personas si vemos lo que pasó, si aprendemos de los errores, si crecemos con las victorias. Desafortunadamente, en España hoy en día hay un vacío legal y generalizado en lo que a memoria histórica se refiere. Una transición que dejó a un lado los crímenes cometidos por el franquismo no es una transición, sino una continuación de la historia oficial, de la que siempre nos han contado. Pero está la intrahistoria. Este concepto de Unamuno me gusta mucho. Porque la vida no son solo las batallas que lideran los grandes. Hay vida también a la sombra, hay gente que no sale en ninguna parte y también genera progreso. En Herencia lo veremos. Para mí los “sin nombre” son tan importantes como los que lo tienen. Hace falta tener conciencia al respecto. Nosotros en España tenemos aún miles de desaparecidos en cunetas, gente que aún no saben donde están sus familiares. Que no pueden darle una sepultura digna. Gente sin nombre. Porque el franquismo mató a García Lorca, pero hubo muchos “Lorca”. Es tan necesaria la memoria histórica; es dignidad y es conciencia.

¿Cómo observan los ojos de una periodista, por primera vez, una historia tras la cámara cinematográfica?

Hasta el momento, siempre me había decantado más por la escritura. Desde pequeña escribía relatos históricos y para mí era una forma de sublevación, de desahogo. Siempre me ha gustado poder contar cosas, historias, fantasías. Pero fue hace menos de un año cuando decidí que lo audiovisual es un terreno desconocido para mí al que creo que se le pude sacar mucho juego dentro del mundo de la información. No soy cineasta ni nunca creo que lo sea. Yo soy periodista. Pero ahora entiendo que al periodismo se le pueden dar tintes cinematográficos, con buen gusto, en modo de documental. Creo que se puede transmitir más al público con belleza, con delicadeza y sensibilidad. No sería lo mismo que Herencia fuese un foto-reportaje que el documental que va a ser. Creo que se transmite más la vida contando una historia con la cámara. Creo que se puede hacer una divulgación más amplia, sin restringirnos por edad o nivel cultural.

El equipo de Herencia lo conformáis profesionales nacidos en el sur, norte, este y oeste de España, varios cubanos, un argentino, un colombiano, una italiana… ¿Cómo se ha generado esta amalgama cultural y qué aporta al proyecto?

La verdad es que siento orgullo del gran equipo humano que hemos formado. El equipo en Cuba es brillante. Es gente que lleva muchos años trabajando en el mundo del cine y de lo audiovisual. Tengo que agradecer al periodista Carles Bosch su gran ayuda en conocer al equipo en Cuba, ya que sin él no hubiese sido posible. Él hizo Balseros, nominado al Oscar en 2004, y nuestro equipo cubano formó parte de este excelente trabajo periodístico.

El equipo en España está formado por la gente de Mallerich Films, con Paco Poch a la cabeza, que me están llevando de la mano en esta gran aventura que es hacer cine documental. Y por amigos, sobre todo por amigos. Que me ayudan desinteresadamente y me aportan cada día algo nuevo. Gente muy creativa que viene del mundo del cine, de la música, de la moda, del arte, de la arquitectura… Gente sin la que ahora, Herencia no estaría avanzando a pasos agigantados como creo que lo está haciendo.

 

Creo que, junto a Cristian Lopreste, ayudante de dirección y producción, viajaste a Cuba para desarrollar el proceso de documentación. Al empaparte de la realidad de la isla, ¿el guion del proyecto ha mutado?

La primera y única vez que he ido a Cuba hasta el momento fue en marzo de 2017 y lo hice sola. Para mí era un reto, porque nunca había viajado sola fuera de España a ninguna parte. Yo tenía una idea distinta de lo que quería hacer y fue allí cuando al toparme con su gente, con su día a día, el guion del proyecto mutó por completo. Yo quería hacer un documental más social, más histórico. Quería hacer un trabajo que mostrase el bloqueo que sufre la isla.

Pero fue estando allí cuando conocí a Camilo Widmaier (nuestro director de fotografía), y tras una larga tarde hablando en su terraza de su casa en El Vedado, me di cuenta de que Herencia no podía ser solo eso. En Cuba hay demasiada belleza. Hay muchos colores, hay mucho mestizaje, hay mucha cultura. Me sentiría injusta si solo hablase de las cosas malas a las que el pueblo cubano se ha visto sometido. La música es Cuba y Cuba es música. Lo engloba todo, lo cultural, lo histórico, lo artístico, las historias personales, lo social. Descubrí algo de lo que no era consciente: la gran influencia africana cultural y religiosa que hay allí. Yo imaginaba que Cuba estaba muy españolizada en lo que a idiosincrasia se refiere. Y vi que no. La riqueza que lo africano da a los cubanos es única en el mundo. Por eso decidí centrar más mis intenciones creadoras por este camino.

La memoria histórica se construye en conjunto, y cuando un grupo de mujeres fuertes y seguras combaten, la fuerza que se genera es imparable.

El hilo conductor de Herencia ha sido hilvanado por la cantante de son y boleros Omara Portuondo, el cantautor Silvio Rodríguez, el poeta Miguel Barnet, el ministro de cultura Abel Prieto y por otra gente diversa y tan generosa como humilde. ¿Cómo fue la primera toma de contacto con estas personas?

Todo ha sido mediante la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Al día siguiente de aterrizar en la Habana el pasado marzo fui a la UNEAC a reunirme con José Luís Lobato, nuestro productor ejecutivo en la Habana. Él es una persona muy importante en la sociedad cubana. Me ayudó a entender conceptos desconocidos para mí. Me mostró una forma de trabajar precisa y certera con respecto a la dirección de un proyecto audiovisual. Aún no tengo el honor de conocer personalmente a nuestros entrevistados. Hemos hecho todos los trámites con ellos mediante José Luís y mediante el Consulado de Cuba en Barcelona y la Embajada de Cuba en Madrid. He escrito cartas personales a Silvio Rodríguez, a Pablo Milanés, a Abel Prieto y a Miguel Barnet. Son gente referente en lo que hacen y con su visión, aportarán un punto imprescindible para conocer la historia de la herencia cubana.

Algunas películas creadas a partir del triunfo de la Revolución muestran que el pasado esclavista no se olvida. Sin embargo, según la antropóloga Silvina Testa, “la esclavitud es considerada un hecho histórico sin relación con la sociedad cubana actual”. ¿La filmografía contemporánea del país está comenzando a reconstruir su memoria afrodescendiente?

El pasado esclavista no se olvida. Es algo que los cubanos defienden con mucha honra y la frente alta. Saben de donde vienen. El cine revolucionario de los primeros años le ha rendido homenaje. El cine cubano ha establecido su aporte innegable al legado cultural propio, al latinoamericano y al universal. En diferentes temáticas. Para mí, la memoria afrodescendiente está presente. Podríamos echar en falta en la cinematografía actual cubana una mayor dedicación. Pero reconstruir la memoria no es solo cuestión del cine. Es una suma. Creo que es cuestión artística, social y política.

Hace pocos días la televisión cubana censuró el videoclip ‘Mi Raza’, del rapero El Individuo. Comenta un anónimo: “Cuando hacemos un intento de homenaje a nuestras raíces africanas la censura nos muerde. En Cuba, la población negra debe seguir siendo sumisa y agradecida a la Revolución. ¿Qué opinas al respecto?

Yo no conocía el videoclip. Acabo de verlo y me parece necesario a modo reivindicación y conciencia de origen. Es más, me gusta. Desde los años 90 en Cuba ha surgido el rap como arma de combate mediante el ritmo y la música. Son muchos los cubanos jóvenes que rapean y hacen un discurso social y político. Me parece necesario ya que la crítica hace crecer a una sociedad.

Según he leído, este videoclip no fue seleccionado para el programa en el que se presentó. No creo que las autoridades cubanas sean racistas. No creo que el pueblo cubano lo sea. La cohesión e integración social que hay en Cuba es difícil de ver en Occidente y en los países que nosotros llamamos industrializados. Es el “concepto de color cubano”. En Cuba se puede ver a gente desempeñando trabajos que en otros países están destinados solo a la raza blanca. Gente médica, académica, en bancos, artesana… Para mí el desarrollo de un colectivo, como su propio nombre indica, es en conjunto.Y cada vez ha de ir creciendo más.

La población negra en Cuba, desde un punto de vista histórico, le debe mucho al triunfo de la Revolución. La Cuba de Batista era racista, había una pirámide de clases. Hasta buena mitad del siglo XX muchos trabajadores eran tratados como esclavos en plantaciones de azúcar regidas por empresas norteamericanas y españolas. La conciencia de clase y humana vino después. Se impulsó cuando Batista se fue de la Habana.

Creo que no se trata de agradecer a la Revolución, sino de seguir creciendo, sembrando y sobre todo siendo, independientemente de la Revolución, una cultura y una raza que perviven en el tiempo. Hay que ser.

Las creaciones de raperas como Krudas Kubensi, de cantantes de jazz como Danay Suárez, de blogueras como Negra Cubana Tenía Que Ser, de activistas, cineastas, pintoras se extienden por el mundo. ¿Las feministas cubanas negras y mestizas, que combaten unidas, están siendo las mejores compañeras de batalla de la memoria histórica?

Absolutamente sí. La memoria histórica se construye en conjunto. En solitario no tiene sentido. Y cuando un grupo de mujeres fuertes y seguras combaten, la fuerza que se genera es imparable. No es una cuestión de género. Es una cuestión conjunta. Pero me alegra muchísimo que el triunfo y el combate sea liderado por mujeres. Dar voz es el gran reto del siglo XXI.


Para financiarse Herencia ha recurrido al crowdfunding en Verkami. ¿Qué supone para los creadores esta alternativa frente a los sistemas de producción convencionales? ¿Por qué los consumidores deberíamos asumir el mecenazgo para la producción de cultura?

Nosotros hacemos periodismo y cine independiente. Para mí la independencia es una premisa fundamental a la hora de crear. El universo del autor, su mundo, sus conceptos, su sensibilidad son partes indisociables del resultado final de su obra.

Nosotros no queremos hacer un documental cuyo discurso venga ya marcado de antemano por un grupo de comunicación. Nosotros tenemos este tema, y vamos a por él. A mostrar la realidad, sin tapujos, sin censuras. Lo bueno y lo malo. No queremos que nadie nos diga qué tenemos que decir ni en qué modo.

Hemos recurrido al crowfunding en Verkami porque consideramos que es una manera justa de financiar una parte que nos queda para asumir los gastos. Queremos pagar sueldos decentes, los que se pagarían en cualquier parte del mundo. No queremos pagar menos porque sea Cuba. El trabajador es igual en Cuba que en cualquier lugar. Los sistemas de producción convencionales están más volcados en una línea comercial y que genere dinero. Queremos mantener nuestra integridad.

No queremos ganar dinero con Herencia. Nosotros queremos transmitir un mensaje de un pueblo a otro. Queremos contar verdades que no estén manchadas por el dinero. Creo que el consumidor de cine o de documental tiene que adquirir conciencia y saber quién está detrás de los mensajes que se transmiten. Nosotros queremos ser fieles a la trasparencia, a la realidad. Por ello pienso que es necesario financiar la cultura desde abajo. Igual que compras un libro o vas a una exposición. Por eso recurrimos a este sistema de autofinanciación. Porque esto lo hacemos para la gente, no para un grupo empresarial. Queremos hacer un producto de alta calidad y poder emitirlo en televisión y festivales de cine.

Hacer cine independiente te permite mantener tu integridad, pero también supone hacer frente a la historia de un desafío. ¿Cuál ha sido la situación más difícil a la que te has tenido que enfrentar?

Hasta ahora puedo decir que todo nos ha ido saliendo natural. Es más la inversión en dinero que otra cosa. Pensaba que la burocracia sería lenta, pero una vez presentado el proyecto a la Embajada en Madrid para obtener los visados de prensa internacional y los permisos de rodaje, la cosa ha sido fluyendo de un modo bonito y sencillo. Creo que la situación más difícil vendrá después, aunque suelo ser bastante positiva. Cuando tienes ganas de hacer algo y crees en ellos con el corazón, la dificultad se minoriza.

También he de reconocer que he sido afortunada de dar en mi camino con gente que me ha abierto puertas y que ha creído en lo que estoy haciendo.

La película está en buena parte compuesta por la música de decenas de artistas. ¿Contáis con la cesión de los derechos de autor?

La mayoría de canciones que grabaremos en directo en La Habana y que emitiremos será mediante una cesión de derechos de autor en Cuba. Pero hemos de recurrir a algunos clásicos, sin caer en el mainstream, para realizar un trabajo periodístico completo e íntegro. Estos derechos tendremos que pagarlos. Es lo que más nos encarece la producción.

Queremos pagar sueldos decentes, los que se pagarían en cualquier parte del mundo. No queremos pagar menos porque sea Cuba.

¿En qué situación se encuentra el cine documental en España?

En España personalmente veo que hay mucho cine de ficción. Lo documental siempre ha sido más minoritario, ha estado relegado a un segundo plano. Vemos documentales en televisión, pero desde mi punto de vista, les falta ese toque de belleza y sensibilidad estética que nosotros queremos dar con Herencia. Hace falta fomentar esta modalidad. Hay cosas muy buenas que se están haciendo, que hace gente con mucho esfuerzo y trabajo. Deberíamos de ser consumidores más conscientes.

¿Por qué la gente del mundo debe conocer la Herencia cubana?

Creo que Cuba es un pueblo donde han pasado tantas cosas buenas y malas que, si hay algo que nos va a transmitir a todos, es sin duda aprendizaje. El valor del detalle, de las cosas pequeñas y del “menos es más”.

Decía Miguel Barnet que “Cuba ha intentado endulzarle la vida a medio mundo, y medio mundo ha intentado agriarle la vida a Cuba”.  También decía que el mejor legado que ha dejado la población africana que llegó a la isla no son sus ritmos ni su cultura, sino el sudor y la sangre con los que levantaron el país y construyeron esa patria.

La historia es dignidad. Y creo que de eso Cuba tiene mucho que enseñarnos.


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