Tras luchar contra viento y marea, jedis Disney con un curso a distancia de La Fuerza, hackers y filtraciones de guión primero y film después, Quentin Tarantino nos presenta su octavo trabajo: Los Odiosos Ocho (The Hateful Eight). Originalmente grabada en 70 mm con ULTRA PANAVISION 70, en lugar del universal 35 mm, la película ha sido recibida con numerosos elogios por parte de crítica y público, alabando su aire teatral, y las combinaciones de suspense, humor y violencia. Decir que Tarantino es uno de los grandes directores actuales, y de la historia, es algo que ya está fuera de toda duda. En todas sus películas encontrarás ese plano, esa escena, ese diálogo tan tarantiniano que te hace disfrutar. ¡Alerta: Spoilers!


Ambientada en los EE.UU. posteriores al conflicto civil, Los Odiosos Ocho abre como cualquier western debería abrir, planazos de unos exteriores impresionantes, un decorado nevado tan bello como hostil, y un plano detalle de un cristo clavado en la cruz que se abre, todo bajo la banda sonora de un Ennio Morricone sacado de su retiro para ganar el Globo de Oro y una nueva nominación al Oscar. Debido a las inclemencias del tiempo, tres viajeros deben compartir diligencia hacia el pueblo de Red Rock (Wyoming): el excombatiente afroamericano por el bando yankee, y ahora cazarrecompensas, Mayor Marquis Warren (genial Samuel L. Jackson), el cazarrecompensas John Ruth (Kurt Russell), conocido como La Horca porque sus prisioneros siempre mueren ahorcados y nunca de un disparo, y Chris Mannix (magnífico Walton Goggins), defensor de la causa confederada y quien dice ser el nuevo sheriff de Red Rock. Además de O.B. (James Parks), el cochero contratado por John Ruth, también les acompaña la forajida Daisy Domergue (enorme Jenniffer Jason Leigh), prisionera del cazarrecompensas para ser ajusticiada en la horca. Con una brutal ventisca prácticamente sobre sus cabezas, se ven obligados a hacer parada en la mercería/posada de Minnie. Hasta aquí nos hemos encontrado con dos capítulos de los seis que componen el total del film, más de treinta minutos de diálogos a los que Tarantino nos tiene acostumbrado. Es impresionante la facilidad que tiene el director de Knoxville de desarrollar unos textos que, aunque no tengan nada que ver con la trama principal de la película, ayudan a madurar esos personajes que vamos encontrando, creando un clima de incertidumbre y tensión sobre cómo se desarrollarán los acontecimientos.

Pero como diría el señor Lobo, cada cosa a su debido tiempo. Nuestros cuatro protagonistas llegan a la mercería donde se encuentran con Bob (gran Demián Bichir), mexicano a cargo del negocio ante la ausencia de la dueña, además de la presencia de otros viajeros que, al igual que ellos, se han visto obligados a parar ante la ventisca. Entre ellos se encuentra Oswaldo Mobrey (Tim Roth), un verdugo inglés que se dirige a Red Rock para ejecutar varias sentencias (entre ellas la de la prisionera Domergue). Junto a Mobrey está el Coronel confederado Sandy Smithers (Bruce Dern), con el que ya puedes calcular un inevitable enfrentamiento racial con el Mayor Warren, y Joe Gage (Michael Madsen), un vaquero con malas pulgas y poco participativo.

El ladino John Ruth espera un conchabado entre la Domergue y alguno (o todos) de los nuevos compañeros de estancia, y se inicia un juego de suspicacias y sospechas que dirigirá a partir de ahora a ocho odiosos encerrados entre cuatro paredes y una ventisca descomunal. A partir de aquí la comparación con Reservoir Dogs es tan inevitable como odiosa, y en esa comparación Los Odiosos Ocho sale perdiendo. Simplemente, he perdido la conexión que tenía con la película.

Por eso, y como argumentar algo con listas enumeradas está tan de moda, pasamos a…

8 odiosas razones en contra de Los Odiosos Ocho:

Tim Roth The Hateful Eight Los Odiosos Ocho Tarantino

Tim Roth como Oswaldo Mobray

  1. ¿Quiénes son Los Odiosos Ocho? Cuando llegan todos a la mercería de Minnie, hay 9 personas. Hago recuento y obviamente son muy odiosos John Ruth, el Mayor Warren y Chris Mannix, así como el encargado Bob (es obvio que esconde algo), Oswaldo Mobray, Joe Gage y el General Smithers, aunque parezca que no pueda ni moverse. Me falta uno. Domergue es bastante odiosa, y todo hace pensar que ella es la octava, pero me sobra O.B. Y me parece raro que Tarantino deje algún cabo suelto. John Ruth ya ha mencionado que puede haber alguien detrás de la recompensa por Domergue, y veo muy posible que sean ocho odiosos en torno a los 10.000 $ que pagan por su cabeza. ¡No, espera!, que O.B. no ha hecho absolutamente nada salvo morir patéticamente vomitando sangre. Entonces es Domergue. ¡Coño! ¡Pero si hay otro Domergue (Channing Tatum) escondido en el sótano! ¡10 personajes! Bueno, este no ha durado ni dos minutos… Descartado, me voy a quedar con los ocho odiosos del principio, que es lo más lógico. Pero no entiendo por qué hablar de ocho odiosos cuando no paras de invitar a gente a la fiesta.
  2. Lo siento, me sobra la escena de la mamada. Me ha parecido totalmente fuera de lugar e infantil. Todos sabemos a qué juega Tarantino, no me va a pillar a contrapié con esto. Siempre tendrá esa escena que te revuelva las tripas, que te produzca un asco real, algo que no te deja indiferente porque lo odies o lo ames. Pero esta escena no. Pretende descomponerte con una escena de un personaje al que le podrías estar cogiendo cariño, pero me resulta demasiado fácil, demasiado plano.
  3. Aunque podemos decir que en general las actuaciones son excelentes, hay algún personaje que no aporta absolutamente nada a la trama principal. El personaje de Bruce Dern no sirve para nada más que para mayor lucimiento del personaje interpretado por Samuel L. Jackson. Aunque la subtrama pueda resultar de interés (fundamentalmente por el conflicto racial y la reciente guerra entre unionistas y confederados, mamada aparte), da la sensación de no haber aprovechado a un actorazo como Bruce Dern. Una sensación parecida a la que me produjo en su momento el personaje interpretado por Robert de Niro en Jackie Brown. Además, no entiendo la decisión de la banda de Domergue de dejarlo con vida, cuando se acababan de cargar a 5 personas, y exponer todo el plan a un viejo general cascarrabias.
  4. Y otro personaje que me sobra es Joe Gage, con la diferencia de que en este caso es Michael Madsen quien no consigue conectar con la intensidad del resto de actuaciones, quedando totalmente descolgado. Por supuesto tampoco ayudan las tristes escenas en las que participa. Le falta credibilidad como ese llanero solitario al que parece que intenta interpretar.

    Samuel L. Jackson The Hateful Eight Los Odiosos Ocho Tarantino

    Samuel L. Jackson como el Mayor Marquis Warren

  5. El Mayor Warren sospecha desde el principio de Bob, al mando de la mercería porque Minnie y Sweet Dave han ido a casa de la madre de ella. Tras un par de preguntas comprometidas que el señor Bob resuelve más o menos bien, lo deja estar, aunque parece seguir sospechando. Mas tarde, se da cuenta de que el estofado, recién hecho, es el estofado de Minnie, que supuestamente lleva tiempo fuera, pero aún no dice nada. Y ya después del revuelo generado con el viejo general y la muerte por envenenamiento de John Ruth y O.B., es cuando decide que es el momento de hablar y exponer sus sospechas. Comienza a jugar al cluedo, y tras plantear una serie de suposiciones, como la del ya mencionado estofado, resulta que lo que más le extraña, incluso por encima de ese caramelo en el suelo que Tarantino quiere que veamos (uf), es que Minnie dejase a un mexicano como encargado, siendo una racista que comparaba a los mexicanos con los perros. ¡Oh! ¡Y Bob es mexicano! ¿Cómo no lo vi venir? Simplemente genial, un giro de guión totalmente inesperado. La capacidad deductiva del Mayor Warren es solo comparable a su capacidad para reventarte el cráneo de un disparo y pintar de rojo la pared. Por mucha justicia poética, me parece un deus ex machina como la copa de un pino.
  6. Si ya me parecía extraño dejar al viejo general con vida, más raro me parece que Jodi Domergue se esconda en el sótano de la posada. Cierto es que puede aparecer como factor sorpresa, pero ya que todo es un ardid desde el principio, ¿qué mas da? Pierdes potencia de fuego arriba, que será donde la necesites. A fin de cuentas, solo consigue volarle el escroto al mayor antes de que le vuelen la cabeza.
  7. Cuando leo una crítica negativa de algo que a mí me ha gustado, no me gusta leer cierto tipo de argumentaciones que se basan en la ingenuidad de los hechos. Sin embargo lo voy a hacer, me lo pide el cuerpo. Si todo el plan se basa en matar a John Ruth para rescatar a Daisy Domergue, ¿por qué no hacerlo cuando entra solo con ella en la mercería? Tanto Oswaldo Mobray como Joe Gage (y si Jodi Domergue no estuviese en el sótano también) tienen tiempo de sobra como para pasarlo a cuchillo, y esperar que vayan entrando los demás para ídem.
  8. Y siguiendo este tipo de argumentación, al principio de Los Odiosos Ocho se nos hace entender que debido a la ventisca no es posible llegar a Red Rock, por lo que es necesario parar en la mercería de Minnie. Sin embargo, cuando se revela el engaño en el capítulo 5, parece una mañana normal, sin atisbos de ventisca. Se me antoja un tanto complicado organizar un plan así por si casualmente hay una ventisca, y si casualmente se ven obligados a parar en el lugar.
The Hateful Eight Los Odiosos Ocho Tarantino

Quentin Tarantino durante el rodaje de Los Odiosos Ocho

No me malinterpretéis, no digo que Los Odiosos Ocho sea una mala película. Solo la peor película de Quentin Tarantino. Personalmente creo que Antón Chéjov obvió la belleza que hay a veces en lo superfluo, pero es que ahora veo demasiado rifles colgados en cuatro paredes que no se van a disparar.